Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#30
—Entonces no se trata de cómo resistir a un bijuu —intervino Daruu—. Se trata de evitar que te provoquen. Un asunto en el que todos deberíamos mejorar. Creo que Kaido-kun es el que mejor lo lleva de los tres. Perdí los nervios delante del Rey de las Ratas y del General Rata, y eso es lo que casi nos cuesta la vida a nosotros dos. Fue mi responsabilidad. La tuya: ceder ante Uchiha Datsue. Uchiha Datsue, él es el origen de todo este mal. Y seguro que los dos estaréis de acuerdo conmigo que en cuanto a sacar a pasear la lengua como una serpiente rastrera, es el mejor de todo Oonindo. Suena con convicción, con presencia.

Eso no era algo que tuviera que jurar. Todos allí habían presenciado y experimentado la labia de Datsue. Aquellas venenosas palabras recubiertas de dulce miel para atraerte justo al terreno que él desea. Pero Ayame no estaba dispuesta a caer de nuevo en ello. No. Ni aunque le estuviera afirmando y prometiendo que el cielo era azul detrás de las nubes, Ayame no estaba dispuesta a creer ni una sola palabra más salida de aquellos labios.

—Si el bijuu te habla y tú cedes, es como si cedieras ante cualquier otra persona. Quizás tu padre pueda ayudarte con eso —continuó, y Ayame se estremeció ante la sola idea. Aunque sabía que tenía razón. Tendría que someterse a sus entrenamientos...—. Tenemos que fortalecernos, todos. Quizás yo pregunte a Kori-sensei. Quizás ambos debiéramos hacerlo. ¿Cómo se mantiene siempre impertérrito? Lo admiro, la verdad.

—Fue mi padre quien le hizo así —reveló, echando la cabeza hacia atrás—. Bueno, él siempre ha sido bastante frío y distante, papá simplemente potenció esas cualidades. Siempre ha creído que los sentimientos nos vuelven débiles, y mucho me temo que le estoy demostrando que tiene razón... —añadió, con una sonrisa amarga.

Entonces Daruu pareció acordarse de algo. Comenzó a hablar sobre el traidor, y Ayame, aún perdida en todo lo que había pasado en aquel día, tuvo que hacer memoria durante unos instantes para recordar de qué estaba hablando.

«El traidor que buscó ayuda en Uzushiogakure, es cierto. Daruu-kun iba a informar a Shanise sobre él...»

Y el traidor resultó ser Inoue Keisuke. Nuevamente, Ayame se vio obligada a hacer memoria. Sólo se había cruzado una vez con él, y había sido hacía mucho tiempo. Quizás por eso la noticia de que Kaido había sido la mano ejecutora no le impactó tanto y se limitó a mirarle con gesto sombrío y terriblemente fatigado. O, simplemente, el cansancio caía sobre ella como una pesada manta como para siquiera reaccionar adecuadamente. Quizás cuando las cosas se enfriaran un poco, quizás cuando terminara de asentarse en su confundida mente terminaría de darse cuenta de lo que aquello significaba.

—Me voy a mi cuarto, estoy cansado —habló Kaido—. ¿Nos reunimos en la aldea para comer algo luego?

Ayame torció el gesto.

—Primero deberé presentarme con Shanise-senpai ante Yui-sama. Después... no sé qué pasará...

Se levantó sin demasiados ánimos y, tras despedirse de sus compañeros, se dirigió a su propio camarote.



. . .



Aquella noche, descalza y entre pasos sigilosos, Ayame volvió a subir a cubierta. El aire fresco y una suave llovizna la recibieron en un abrazo, y al mirar al cielo y verlo cubierto de aquel manto gris que tan bien conocía, supo que ya estaban entrando en el País de la Tormenta. Caminó y se dirigió a la popa del barco. Y se apoyó en la barandilla mientras hundía la mirada en las profundidades del océano. Sólo unos segundos después volvió a alzarla hacia el cielo.

Y entonces, entre lágrimas silenciosas, comenzó a entonar los versos de una canción, con voz lenta, pausada, melancólica. Una canción perdida en el tiempo y que las olas del mar se llevarían a la deriva. Una canción a modo de despedida y que terminaba de romper el único lazo que la había unido a alguna vez a Uzushiogakure. Ya no volvería a haber una flauta que acompañara a su voz.

Los tiempos estaban a punto de cambiar, y ella tendría que cambiar con ellos.

[Imagen: kQqd7V9.png]
Sprite por Karvistico.


—Habitación de Ayame: Link

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RE: La redención del triple traidor - por Aotsuki Ayame - 16/09/2018, 21:07


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