3/11/2018, 13:46
Y entonces Hanabi cambió de expresión totalmente: ahora esgrimió una sonrisa afable; como también cambió completamente de tema:
—Bueno, Eri-san. Entonces, ¿quieres que empecemos a entrenar el Rasengan? ¡Te advierto que no va a ser fácil, eh! Pero eres una kunoichi excepcional. Seguro que a ti no te cuesta nada; las técnicas Uzumaki, al fin y al cabo, requieren de mucha más concentración que esta.
—Bueno, Eri-san. Entonces, ¿quieres que empecemos a entrenar el Rasengan? ¡Te advierto que no va a ser fácil, eh! Pero eres una kunoichi excepcional. Seguro que a ti no te cuesta nada; las técnicas Uzumaki, al fin y al cabo, requieren de mucha más concentración que esta.
