3/10/2015, 22:42
Ayame y Blame avanzaron con una rapidez enorme, la cola se le había hecho pequeña al albino. Ya apenas estaban a uno diez puestos de la entrada, casi sería hasta peligroso adelantarse mas de esa manera. Pero sería genial ese tipo de adrenalina, ¿no?
Al mirar a su lado, no observó la misma reacción en la chica. Ayame criticó casi a susurro la acción tan denigrante que acababan de hacer, dejando por perdido el propósito de sus acciones. Blame sin embargo no se iba a dar por abatido, habían sido unas risas... La chica incluso se tapó los ojos, repitiéndose a sí misma que ésto no había estado bien.
El chico la tomó por un moflete, sin pretensión de hacerle daño. Jaló de éste levemente, llamando de ésta peculiar manera su atención. Casi al instante le soltaría el moflete, cuando ésta la observase, vería su sonrisa.
—Venga ya... casi hemos llegado! ¿Ves?— Anunció, señalando la puerta del castillo.
La entrada al museo estaba mas que próxima, no tardarían ni cinco minutos en entrar. ¿Estarían allí los familiares de la pobre chica?
Los encontrasen o no, al menos se estaba divirtiendo un buen rato. Éste tipo de situaciones no suelen repetirse en demasiadas ocasiones, por lo que disfrutar era la mejor opción. Ésta chica casi parecía creerse lo de parecer inocente, carecer de maldad... Vaya, que casi parecía no sentir su verdadera naturaleza, la humana, el odio y la destrucción.
"Bueno... espero que dentro también encontremos diversión..."
Poco a poco, el par de shinobis terminarían por acercarse a la entrada, donde un par de guardias pedían 150 ryos por la entrada. Sin duda, éste era un gran negocio, ni se le venía a la mente qué cantidad de dinero llegarían a sacar en un día. Era realmente escalofriante... éste tipo de gente si que eran auténticos ejemplos de humanos. Sacando provecho al mismo aire que respiran.
—Bueno, parece que ya nos toca.—
Sin demasiados ánimos, el chico entregó el dinero de la entrada al guardia, y éste le puso una pequeña pulsera de tela.
Al mirar a su lado, no observó la misma reacción en la chica. Ayame criticó casi a susurro la acción tan denigrante que acababan de hacer, dejando por perdido el propósito de sus acciones. Blame sin embargo no se iba a dar por abatido, habían sido unas risas... La chica incluso se tapó los ojos, repitiéndose a sí misma que ésto no había estado bien.
El chico la tomó por un moflete, sin pretensión de hacerle daño. Jaló de éste levemente, llamando de ésta peculiar manera su atención. Casi al instante le soltaría el moflete, cuando ésta la observase, vería su sonrisa.
—Venga ya... casi hemos llegado! ¿Ves?— Anunció, señalando la puerta del castillo.
La entrada al museo estaba mas que próxima, no tardarían ni cinco minutos en entrar. ¿Estarían allí los familiares de la pobre chica?
Los encontrasen o no, al menos se estaba divirtiendo un buen rato. Éste tipo de situaciones no suelen repetirse en demasiadas ocasiones, por lo que disfrutar era la mejor opción. Ésta chica casi parecía creerse lo de parecer inocente, carecer de maldad... Vaya, que casi parecía no sentir su verdadera naturaleza, la humana, el odio y la destrucción.
"Bueno... espero que dentro también encontremos diversión..."
Poco a poco, el par de shinobis terminarían por acercarse a la entrada, donde un par de guardias pedían 150 ryos por la entrada. Sin duda, éste era un gran negocio, ni se le venía a la mente qué cantidad de dinero llegarían a sacar en un día. Era realmente escalofriante... éste tipo de gente si que eran auténticos ejemplos de humanos. Sacando provecho al mismo aire que respiran.
—Bueno, parece que ya nos toca.—
Sin demasiados ánimos, el chico entregó el dinero de la entrada al guardia, y éste le puso una pequeña pulsera de tela.