29/11/2018, 19:41
Entre gritos y risotadas, Eri se hizo oír. Entonces se forjó un silencio más duro que el acero. Unos segundos después, dos pares de botas caminaban hacia ella. Los dos hombres, chuunin, uno con el pelo de color violeta pálido y el otro moreno con barba rala, se plantaron delante de ella. El del pelo de color violeta hizo un ademán de escupirla, pero su amigo le apartó de un empujón y terminó por no hacerlo y tragarse su propia saliva.
—¡Eh! ¿¡Qué haces!? —se quejó el aludido.
—¡Pírate, chaval! Ve a informar arriba de que la prisionera ha despertado. —ordenó el moreno. Sus ojos azules, claros e intensos, estaban clavados en la uzujin como puñales. Pero parecía más razonable que su compañero.
—¿Y por qué no vas tú? —protestó Yato.
—Porque me han designado a mí como custodia y como líder de la pareja, y con buen criterio, por lo visto. ¡Vamos! No tienes más tiempo que perder. ¿O quieres que le diga a Shanise-sama que me estás desafiando?
—Psché. —El del pelo morado se dio la vuelta, y molesto, apartó las puertas metálicas del calabozo, ya entreabiertas, de una patada.
El moreno cogió una silla que quedaba fuera del rango de visión de Eri y la arrastró frente a la puerta de la celda. Le dio la vuelta y se sentó del revés, apoyando los antebrazos en la parte superior del respaldo.
—Bienvenida a Amegakure, uzujin —dijo—. Supongo que ya has conseguido lo que estabas buscando. ¡Enhorabuena! ¡Ya has conseguido infiltrarte! —Sonrió. Disfrutaba de la situación como un niño—. Encantado. Me llamo Garou. Myousechi Garou. Dime, ¿cómo te llamas tú, pequeña espía?
—¡Eh! ¿¡Qué haces!? —se quejó el aludido.
—¡Pírate, chaval! Ve a informar arriba de que la prisionera ha despertado. —ordenó el moreno. Sus ojos azules, claros e intensos, estaban clavados en la uzujin como puñales. Pero parecía más razonable que su compañero.
—¿Y por qué no vas tú? —protestó Yato.
—Porque me han designado a mí como custodia y como líder de la pareja, y con buen criterio, por lo visto. ¡Vamos! No tienes más tiempo que perder. ¿O quieres que le diga a Shanise-sama que me estás desafiando?
—Psché. —El del pelo morado se dio la vuelta, y molesto, apartó las puertas metálicas del calabozo, ya entreabiertas, de una patada.
El moreno cogió una silla que quedaba fuera del rango de visión de Eri y la arrastró frente a la puerta de la celda. Le dio la vuelta y se sentó del revés, apoyando los antebrazos en la parte superior del respaldo.
—Bienvenida a Amegakure, uzujin —dijo—. Supongo que ya has conseguido lo que estabas buscando. ¡Enhorabuena! ¡Ya has conseguido infiltrarte! —Sonrió. Disfrutaba de la situación como un niño—. Encantado. Me llamo Garou. Myousechi Garou. Dime, ¿cómo te llamas tú, pequeña espía?
![[Imagen: MsR3sea.png]](https://i.imgur.com/MsR3sea.png)
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