30/11/2018, 18:32
(Última modificación: 30/11/2018, 18:33 por Amedama Daruu. Editado 1 vez en total.)
Pero Hanabi miró a la puerta y la puerta le dijo: OH, SÍ. Bueno, si la puerta hubiese podido hablar, se habría expresado así, aunque en realidad lo que pasó es que se abrió con gran violencia y un Uchiha cayó de rodillas ante él vodiferando algo de un peligro mortal.
Hanabi miró a Datsue. Miró a su escritorio. Suspiró. Dirigió entonces la mirada a la estantería de libros que, todos, le parecían más interesantes que ocuparse aleccionar a Uchiha Datsue el Intrépido por un nuevo desacierto. La desvió hacia el ventanal, y una divertida y pequeña parte de su cerebro le recordó que sería una buena vía de escape. Con un sencillo jutsu ni siquiera se haría daño, y podría...
Se desplomó en su silla y con gran desasosiego volvió a suspirar, desviando la cabeza hacia un lado, como si pesara una tonelada.
—A veeer, Daaaatsue —dijo, como quien le habla a un chiquillo—, ¿qué te ha pasado ahora?
Hanabi miró a Datsue. Miró a su escritorio. Suspiró. Dirigió entonces la mirada a la estantería de libros que, todos, le parecían más interesantes que ocuparse aleccionar a Uchiha Datsue el Intrépido por un nuevo desacierto. La desvió hacia el ventanal, y una divertida y pequeña parte de su cerebro le recordó que sería una buena vía de escape. Con un sencillo jutsu ni siquiera se haría daño, y podría...
Se desplomó en su silla y con gran desasosiego volvió a suspirar, desviando la cabeza hacia un lado, como si pesara una tonelada.
—A veeer, Daaaatsue —dijo, como quien le habla a un chiquillo—, ¿qué te ha pasado ahora?
