28/01/2019, 22:46
Era curiosa, la técnica de Nabi. Transformar a su perro en sí mismo, transfiriéndole su capacidad de luchar cuerpo a cuerpo, en una copia idéntica a la vista de cualquier mortal. Tanto era así, que uno podía pensar que se trataba de un simple Kage Bunshin, y que Stuffy había, simplemente, desaparecido.
Claro que, como el Uchiha ya se encargaba de recordarles a todos, él no era ningún mortal. No, había tres cosas que delataban la identidad de Stuffy. La primera, el amor. Sí, el amor que Nabi le profesaba, y que le hizo empujarle para no comerse la explosión que él sí recibió. La segunda, el chakra. La diferencia que había entre uno y otro era más del doble. La tercera, el poder que irradiaba cada uno, también muy distinto.
Por eso, cuando el Nabi asalvajado se lanzó a por él, supo que en realidad era Stuffy. Sus miradas se cruzaron en aquel instante, y Stuffy… se dio cuenta. Fue un momento trascendental, aquel. Casi divino. Stuffy comprendió que estaba en el bando equivocado. Comprendió que Datsue era el Amo de las Bestias. Que él, y no Nabi, era a quien debía lealtad. Que Datsue era su Dios, y Stuffy, un ferviente creyente.
Así que, cuando ambos estaban a punto de flanquear al Uchiha, Stuffy cambió súbitamente de rumbo y…
… se tiró contra Nabi. Al jodido cuello, a morderle donde pudiese y arrancarle lo que haciese falta. Tal era su devoción.
Ah, ¿se mencionó ya que los ojos de Datsue habían cambiado? ¿Que en ellos relucían ahora su Mangekyō Sharingan? Insignificante detalle.
Eri, por otra parte, no había permanecido ociosa. Imbuida en aquella capa eléctrica, y con una velocidad demencial, había bajado del muro y ejecutado una serie de sellos. Era rápida, condenadamente rápida, pero en cuanto a la velocidad para formar los sellos, el Uchiha todavía iba el primero.
Respondió al Raiton de la Uzumaki con su propio Suiton, sabiéndose vencedor de aquel choque. Luchar con el Sharingan era como jugar con las cartas marcadas, siempre ibas sobre seguro.
—¡Suiton, Suikōdan no Jutsu! —gritó, y un gigantesco tiburón de agua salió despedido de su boca, tragándose las esferas y electrificándose en el proceso. El mini-Kaido se dirigió hacia Eri, siguiendo las órdenes de Datsue, que la apuntaban con una mano, atento para cambiar su dirección cuando esta tratase de evadirlo.
Claro que, como el Uchiha ya se encargaba de recordarles a todos, él no era ningún mortal. No, había tres cosas que delataban la identidad de Stuffy. La primera, el amor. Sí, el amor que Nabi le profesaba, y que le hizo empujarle para no comerse la explosión que él sí recibió. La segunda, el chakra. La diferencia que había entre uno y otro era más del doble. La tercera, el poder que irradiaba cada uno, también muy distinto.
Por eso, cuando el Nabi asalvajado se lanzó a por él, supo que en realidad era Stuffy. Sus miradas se cruzaron en aquel instante, y Stuffy… se dio cuenta. Fue un momento trascendental, aquel. Casi divino. Stuffy comprendió que estaba en el bando equivocado. Comprendió que Datsue era el Amo de las Bestias. Que él, y no Nabi, era a quien debía lealtad. Que Datsue era su Dios, y Stuffy, un ferviente creyente.
Así que, cuando ambos estaban a punto de flanquear al Uchiha, Stuffy cambió súbitamente de rumbo y…
… se tiró contra Nabi. Al jodido cuello, a morderle donde pudiese y arrancarle lo que haciese falta. Tal era su devoción.
Ah, ¿se mencionó ya que los ojos de Datsue habían cambiado? ¿Que en ellos relucían ahora su Mangekyō Sharingan? Insignificante detalle.
Eri, por otra parte, no había permanecido ociosa. Imbuida en aquella capa eléctrica, y con una velocidad demencial, había bajado del muro y ejecutado una serie de sellos. Era rápida, condenadamente rápida, pero en cuanto a la velocidad para formar los sellos, el Uchiha todavía iba el primero.
Respondió al Raiton de la Uzumaki con su propio Suiton, sabiéndose vencedor de aquel choque. Luchar con el Sharingan era como jugar con las cartas marcadas, siempre ibas sobre seguro.
—¡Suiton, Suikōdan no Jutsu! —gritó, y un gigantesco tiburón de agua salió despedido de su boca, tragándose las esferas y electrificándose en el proceso. El mini-Kaido se dirigió hacia Eri, siguiendo las órdenes de Datsue, que la apuntaban con una mano, atento para cambiar su dirección cuando esta tratase de evadirlo.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado