Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#3
Al instante, una luz cegadora les envolvió, desde el sello. Shanise apretó bien a Ayame, más que para evitar que el bijuu escapara en el último momento, porque el terrible y profundo grito de dolor era insportable. Cerró los ojos y apretó los dientes hasta que el resplandor se apagó y Ayame dejó de gritar. Hasta que su voz cambió, y volvió a ser la de ella.

Allí estaba. Aotsuki Ayame.

No me lo puedo... creer... ¡Ha funcionado! —dijo uno de los ancianos Uzumaki.

¿Cómo que no te lo puedes creer? ¿¡Es que acaso no lo teníais terminado!?

Jovencita, no hemos tenido la oportunidad de... probar esta técnica. Francamente, es el trabajo más difícil de nuestra vida.

Tsk... —Shanise chasqueó la lengua, molesta, y fijó la vista en Ayame. Al menos, era ella de verdad. Había vuelto de verdad. Sintió euforia. Estuvo a punto de llorar. Cuánto había tenido que pasar aquella muchacha, desde aquella misión con los hilos de chakra natural—. Como sea... gracias.

Si nos disculpas, nosotros vamos a irnos ya —dijo el último de los ancianos—. Tenemos que informar a Hanabi-kun.

Shanise, sin mirarles, les hizo un gesto con la mano.

Id, id. Nosotros nos quedaremos un rato. Ayame está muy débil. —Se subió a la mesa y se arrodilló junto a Ayame, acariciándola el pelo—. Ayame, Ayame. Eh. Ya está. Todo está bien. ¿Ves como eras más que un jarrón para nosotros? Ya está.

»Bienvenida de vuelta.
[Imagen: MsR3sea.png]

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RE: Cerrar la puerta y tirar la llave - por Sama-sama - 30/01/2019, 13:03


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