27/03/2019, 03:32
(Última modificación: 27/03/2019, 14:19 por Umikiba Kaido. Editado 2 veces en total.)
Kaido no aprendía. No señor. ¿Es que la vida no le había enseñado ya que la extrema curiosidad era caprichosa, y te mostraba sinuosos caminos que tal vez no era buena idea cruzar? Porque ahora se le abría de par en par una puerta. Una oportunidad. ¿Pero de qué, exactamente? ¿de probar su teoría? ¿de asegurarse de que su instinto no estaba del todo equivocado con respecto a Calabaza?
Quizás. O tal vez sólo sintiera la necesidad de pegarse como el bruto que era, para alimentar su alma.
Desde la retaguardia de aquel tugurio, la figura de un hombre azul como el mar, dientes de sierra, agallas y cabellos aguamarina que se extendían como medusas hasta los linderos de su cintura se entrometió entre la muchedumbre y alzó su brazo.
—Yo.
Quizás. O tal vez sólo sintiera la necesidad de pegarse como el bruto que era, para alimentar su alma.
Desde la retaguardia de aquel tugurio, la figura de un hombre azul como el mar, dientes de sierra, agallas y cabellos aguamarina que se extendían como medusas hasta los linderos de su cintura se entrometió entre la muchedumbre y alzó su brazo.
—Yo.
