27/10/2015, 20:48
(Última modificación: 27/10/2015, 22:09 por Uzumaki Eri.)
''Creo... Creo que he terminado perdiéndome...''
Dio otro respingo al escuchar como uno de los tantos truenos volvía a resonar en la lejanía. La lluvia ya se había convertido en una compañera en su pequeño viaje al país del fuego, sin embargo era una compañía no muy deseada, ya que la pequeña joven del remolino, aunque adorase la lluvia, la había aguantado por más de dos horas seguidas y ya comenzaba a calar sus ropas. Buscó en uno de sus tantos mapas algún lugar donde refugiarse o pasar la noche, pero al ver como después de varios intentos en vano de orientarse en aquel bosque, dio por vencida la tarea de poder secarse y dormir en una cama calentita. Suspiró y retiró el manto de cabello mojado que se había instaurado en ambos lados de su cara, deseaba con todas sus fuerzas haber traído algo para recoger su corto pelo y que la tarea de divisar algo más allá de donde su campo de visión normal alcanzara fuera más fácil.
Vio como el cielo se iluminaba y otro trueno se escuchó, haciendo a la joven de cabellos azules asustarse y encogerse sobre sí misma. Tal fue el susto que se llevó por haber estado metida en sus pensamientos que echó a correr hacia delante con los ojos cerrados, sin darse cuenta de que podía tropezar con cualquier cosa que se encontrase en el suelo.
''¿Por qué habré salido sola de la villa? ¿Dónde está Nabi cuando se le necesita?''
Las cuestiones mentales sin respuesta se arremolinaban en su cabeza, y no dejó de hacerse preguntas una y otra vez hasta que tropezó con algo parecido a una rama, terminando casi con la cara incrustada en el barro. Sin embargo el enganche de sus sandalia con la rama logró frenar la caída de la joven, como si de una mano que saliese del suelo se tratase. Se incorporó y llevó su vista hacia delante. Sólo en ese momento se dio cuenta de que a varios metros de allí se encontraba una mansión de un tamaño singular, o al menos eso lograba divisar en la penumbra de la noche y gracias a los relámpagos el techo de dicha casa. Se deshizo del agarre de la naturaleza en un intento de ayudarla a no comerse el suelo y, como si algo llamase su atención de aquella casa, movió sus piernas hasta posicionarse en un lugar más apropiado desde donde poder ver con exactitud la casa dueña del tejado que había visto.
La casa en sí daba miedo, las paredes parecían querer caerse en cualquier momento, las ventanas estaban rotas, las vigas amenazaban con doblarse por el peso de las partes superiores, los sonidos que creaba la lluvia al impactar con la madera de la cual estaba hecha la casa y la vegetación a su al rededor: campo desierto, seguramente de un color amarillento debido a la zona.
Sintió un pequeño escalofrío recorrer toda su espalda al darse cuenta de que frente a la casa había una figura femenina, y no supo si alejarse corriendo por donde había venido o acercarse y preguntar por indicaciones, pero no le dio tiempo a sopesar si había más posibilidades ya que otro trueno se escuchó, haciendo a la pequeña huérfana salir corriendo hacia donde se encontraba la mujer, pudiendo ser vista por la persona dueña de la silueta.
Se quedó muda, con los ojos bien abiertos. ¿Debería decir algo? las palabras salían de forma atropellada de su garganta, hasta que pudo formular algo que se pudiese entender.
-H-Hola... - Susurró, después tragó grueso, temiendo que esa noche pudiese ser la última de su vida.
Dio otro respingo al escuchar como uno de los tantos truenos volvía a resonar en la lejanía. La lluvia ya se había convertido en una compañera en su pequeño viaje al país del fuego, sin embargo era una compañía no muy deseada, ya que la pequeña joven del remolino, aunque adorase la lluvia, la había aguantado por más de dos horas seguidas y ya comenzaba a calar sus ropas. Buscó en uno de sus tantos mapas algún lugar donde refugiarse o pasar la noche, pero al ver como después de varios intentos en vano de orientarse en aquel bosque, dio por vencida la tarea de poder secarse y dormir en una cama calentita. Suspiró y retiró el manto de cabello mojado que se había instaurado en ambos lados de su cara, deseaba con todas sus fuerzas haber traído algo para recoger su corto pelo y que la tarea de divisar algo más allá de donde su campo de visión normal alcanzara fuera más fácil.
Vio como el cielo se iluminaba y otro trueno se escuchó, haciendo a la joven de cabellos azules asustarse y encogerse sobre sí misma. Tal fue el susto que se llevó por haber estado metida en sus pensamientos que echó a correr hacia delante con los ojos cerrados, sin darse cuenta de que podía tropezar con cualquier cosa que se encontrase en el suelo.
''¿Por qué habré salido sola de la villa? ¿Dónde está Nabi cuando se le necesita?''
Las cuestiones mentales sin respuesta se arremolinaban en su cabeza, y no dejó de hacerse preguntas una y otra vez hasta que tropezó con algo parecido a una rama, terminando casi con la cara incrustada en el barro. Sin embargo el enganche de sus sandalia con la rama logró frenar la caída de la joven, como si de una mano que saliese del suelo se tratase. Se incorporó y llevó su vista hacia delante. Sólo en ese momento se dio cuenta de que a varios metros de allí se encontraba una mansión de un tamaño singular, o al menos eso lograba divisar en la penumbra de la noche y gracias a los relámpagos el techo de dicha casa. Se deshizo del agarre de la naturaleza en un intento de ayudarla a no comerse el suelo y, como si algo llamase su atención de aquella casa, movió sus piernas hasta posicionarse en un lugar más apropiado desde donde poder ver con exactitud la casa dueña del tejado que había visto.
La casa en sí daba miedo, las paredes parecían querer caerse en cualquier momento, las ventanas estaban rotas, las vigas amenazaban con doblarse por el peso de las partes superiores, los sonidos que creaba la lluvia al impactar con la madera de la cual estaba hecha la casa y la vegetación a su al rededor: campo desierto, seguramente de un color amarillento debido a la zona.
Sintió un pequeño escalofrío recorrer toda su espalda al darse cuenta de que frente a la casa había una figura femenina, y no supo si alejarse corriendo por donde había venido o acercarse y preguntar por indicaciones, pero no le dio tiempo a sopesar si había más posibilidades ya que otro trueno se escuchó, haciendo a la pequeña huérfana salir corriendo hacia donde se encontraba la mujer, pudiendo ser vista por la persona dueña de la silueta.
Se quedó muda, con los ojos bien abiertos. ¿Debería decir algo? las palabras salían de forma atropellada de su garganta, hasta que pudo formular algo que se pudiese entender.
-H-Hola... - Susurró, después tragó grueso, temiendo que esa noche pudiese ser la última de su vida.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)