Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#10
—Háblalo con Tokore. Debe ser un objeto que pase desapercibido con su uniforme —le sugirió, antes de continuar su camino hacia las afueras de la ciudad.

* * *

El País del Viento era inclemente, a su manera. Desatando sobre aquél grupo de malhechores toda la furia de la naturaleza, como si los mismísimos dioses que profesaban religión en las áridas tierras del oeste estuvieran haciendo uso de su magnanimidad para oponerse a la fructífera realización de los objetivos de esa gente.

De pronto, Kaido se sintió como un mísero extranjero que intenta cruzar las Llanuras de la Tempestad Eterna a pie, sin protección. La tormenta de arena que les abrazó era tan impiadosa como los mismísimos vientos de lluvia que azotaban ese gran tramo del país de la Tormenta, y los granos de arena azotándoles el cuerpo sin piedad se sentían muy similar a las gotas de lluvias que, aupada por grandes ventiscas y aires frío, te impactaban con cada paso que intentabas dar. La visibilidad era casi a cero y aunque la Prisión de Yermo se podía vislumbrar en el horizonte, con aquella tormentilla —como le llamó Tokore—. parecía hacerse más y más lejos cada vez.

Kincho no dijo nada en cuánto Comadreja abandonó el barco tan pronto. Sabía que era un cobarde, un marsupial rastrero que no iba a arriesgar su cuello más de la cuenta. En cuanto al resto de participantes, sabía que Muñeca no iba a soportar a ese paso el ritmo del avance y que, de dejarla sola, iba a llegar hecha mierda cuando lograran alcanzar la misión, así que decidió ayudarla.

—¡¡Tokore, acércate un poco!! —le exigió, mientras tomaba a Muñeca desde el ovillo de sus ropajes y la obligó técnicamente a ponerse entre él y Tokore. Entonces, Kaido armaría una cadena humana que mantendría a Masumi en la seguridad de aquellos dos cuerpos mientras que él sujetaba de la cintura de Tokore y dejar que ella guiara el avance como una mula—. ¡¡Guía el paso, rápido!!
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Mensajes en este tema
(II) La Prisión del Yermo - por Uchiha Datsue - 28/03/2019, 02:49
RE: (II) La Prisión del Yermo - por Umikiba Kaido - 2/04/2019, 19:59


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