Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#6
¿Reiji? ¿Eres tú, compañero? ¡Ya me había parecido oírte!

Definitivamente los dioses de Oonido me odiaban. Eso, o alguna anciana rara, misteriosa y siniestra me había echado una maldición cuando era un bebe, por que mi mala suerte, empezando por mis nulas habilidades de shinobi, rozaba lo inexplicable y sobrenatural.

— ¿Qué tal todo? ¡No nos vemos desde el Chuunin, joder!

Tenia dos opciones: Ignorarlo o mentirle. La primera era un tanto complicado, ya que había alzado la voz y todos los miraban. Aunque lo peor de todo no eran los gritos, era que llevaba una jodida arma en la mano, y parecía que buscaba a alguien para cargarselo.

Mi segunda opción era la mejor, sin embargo, mis habilidades para contar mentiras eran igual de buenas que para hacer una técnica con mas de dos sellos: Nulas. Pero no tenia más remedio que intentarlo.

¿Tu...quien eres?¿Nos conocemos de algo? No se a que te refieres, yo solo soy el hijo de un herrero...

Como había dicho, mis dotes de mentiroso no eran las mejores, de hecho, me di cuenta tarde de haber mencionado que mi padre era herrero aquel día que conocí a Datsue.

Solo rezaba para que su memoria fuese igual de mala que mis capacidades.

¿Pero para que rezaba realmente? Si al fin y al cabo, los dioses me odiaban.
[Imagen: ksQJqx9.png]
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RE: ¿Entre la espada y la pared? Usa Kawarimi - por Sasaki Reiji - 28/04/2019, 21:25


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