Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#33
Una sonora carcajada retumbó entre las copas de los árboles. Por primera vez en aquellos tres días, Akame había reído a mandíbula batiente. Gozoso. Con júbilo. Miró a su compañero Gyojin y certificó las palabras del mismo.

Que se pudran allí por toda la eternidad.

Luego ambos comenzaron a recoger el precario campamento. Mientras Kaido daba cuenta de las sobras del desayuno y la hoguera en la que había asado los espetos, Akame recogió el sedal de hilo ninja y lo guardó en uno de sus portaobjetos; luego, hizo lo mismo con las esposas supresoras de chakra. «No os voy a perder de vista, malditas. Probablemente os voy a necesitar de nuevo muy pronto», se dijo. Si bien aquella noche había sido todo un paso en el avance contra su adicción a la magia azul, Akame no contaba con que su espíritu —por firme que era— fuese capaz de derrotar a aquellos demonios tan fácilmente. Kaido estaba demostrando ser merecedor de su confianza, y el Uchiha no descartaría servirse de aquel aliado para superar la sed del omoide.

Cuando hubieron terminado, Akame echó a andar junto a su compañero.

No —respondió, seguro—. Pero es apenas cuestión de tiempo que lleguen a la conclusión de que quien quiera pasó por la morgue no era yo, y que el asesinato del tipo que me apuñaló por la espalda no es mera casualidad. No hay muchas personas en Oonindo capaz de aparecerse y desaparecerse dentro de Uzushiogakure no Sato de esta forma.

Echó mano al paquete de tabaco. Cinco cigarros. Tomó uno y se lo colocó en los labios, prendiéndolo con aquella técnica Katon de forma idéntica a como lo había hecho antes. Luego, fumó con una extraña sensación de satisfacción. Y de vértigo. Ciertas dudas y temores empezaban a tomar forma en su cabeza, pero como todo, no podía simplemente verbalizarlos y darles poder. Al contrario, Akame tenía que aprovecharse de su ingenio para neutralizarlos, y de la mayor herramienta de cualquier ninja —o ex ninja, al caso—; la información.

¿Estás en el Libro Bingo de Amegakure? —preguntó entonces—. Imagino que pronto me concederán el mismo honor en mi Aldea natal.
Diálogo - «Pensamiento» - Narración

Mangekyō utilizado por última vez: Flama, Verano de 220

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Mensajes en este tema
¡Brindad marineros yoho! - por Uchiha Akame - 20/04/2019, 14:10
RE: ¡Brindad marineros yoho! - por Uchiha Akame - 1/05/2019, 22:12
RE: ¡Brindad marineros yoho! - por Sama-sama - 4/05/2019, 23:06
RE: ¡Brindad marineros yoho! - por Sama-sama - 5/05/2019, 20:46


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