3/05/2019, 18:44
—Claro tío, cómo no. Solo dame un momentito, voy a darme un chapuzón.
—Claro, sin problema
Así tendría un poco de tiempo para despejar y aclarar mi mente antes de contárselo todo y confesarle que le había mentido a la cara. Iba a ser duro, o al menos, eso creía.
—Te dejo aquí mi okunai. Échale un vistazo, si quieres. A ver qué te parece. ¡La forjé yo mismo!
Aunque tenía curiosidad por la forja de ese arma, no tuve tiempo de observarla. En cuanto Datsue nos dio la espalda y se zambulló en el agua, la voz de Sakura captó toda mi atención.
—Lo...lo siento mucho...
Aunque no había hecho nada de nada, parecía realmente arrepentida. Y nadie excepto yo podría saber por que se sentía de aquella forma.
—No te preocupes Sakura-chan, no tienes la culpa de nada, no tienes que disculparte
—Pero...
—No hay peros. —La interrumpí. —Soy un cobarde, lo he hecho todo mal desde el principio, ni siquiera he tenido aun el valor para...
En fin, era mejor no seguir. Todas las dicisiones de mi vida no parecían mas que un cúmulo de errores, desde decidir entrar en la academia a sabiendas de mi condición, hasta memtirle a Datsue en la cara. Quizás lo único acertado que había hecho nunca había sido entregar la bandana.
—Yo no creo que seas un cobarde.
Sin decir nada mas, a sabiendas que era un cabezón y que hacerme cambiar de idea era complicado, colocó suavemente su mano sobre mi hombro.
Tal vez había hecho mas de una cosa bien en la vida.
Solo hubo silenció hasta que volvió Datsue, pero estaba bien.
—¿Vamos, entonces? Demos un paseo por la orilla y me vas contando.
—Esta bien. —Dije mirando a Datsue, luego mire a Sakura. — Vuelvo en un rato, dile a mis padres que estoy con un amigo.
Me levante y caminé por la orilla junto a Datsue hasta que estuvimos lo suficientemente alejados del gentío. Entonces empecé a hablar.
—Antes de nada, tengo que disculparme. Te he estado mintiendo todo el rato. Te he ignorado a propósito por que no quería tener esta conversación contigo. Hanabi nunca me echó la bronca por exponerte a Kusa.
Yo había ido a hablar con el uzukage por otras razones, pero él nunca me había mencionado nada sobre lo de Datsue y lo de Kusa. Quizás el shock de mi renuncia hizo que se olvidara.
—Yo mismo renuncié a mi bandana, no estoy preparado para ser un ninja. Hanabi estuvo de acuerdo al final, aunque intentó convencerme. Ahora soy un simple herrero.
—Claro, sin problema
Así tendría un poco de tiempo para despejar y aclarar mi mente antes de contárselo todo y confesarle que le había mentido a la cara. Iba a ser duro, o al menos, eso creía.
—Te dejo aquí mi okunai. Échale un vistazo, si quieres. A ver qué te parece. ¡La forjé yo mismo!
Aunque tenía curiosidad por la forja de ese arma, no tuve tiempo de observarla. En cuanto Datsue nos dio la espalda y se zambulló en el agua, la voz de Sakura captó toda mi atención.
—Lo...lo siento mucho...
Aunque no había hecho nada de nada, parecía realmente arrepentida. Y nadie excepto yo podría saber por que se sentía de aquella forma.
—No te preocupes Sakura-chan, no tienes la culpa de nada, no tienes que disculparte
—Pero...
—No hay peros. —La interrumpí. —Soy un cobarde, lo he hecho todo mal desde el principio, ni siquiera he tenido aun el valor para...
En fin, era mejor no seguir. Todas las dicisiones de mi vida no parecían mas que un cúmulo de errores, desde decidir entrar en la academia a sabiendas de mi condición, hasta memtirle a Datsue en la cara. Quizás lo único acertado que había hecho nunca había sido entregar la bandana.
—Yo no creo que seas un cobarde.
Sin decir nada mas, a sabiendas que era un cabezón y que hacerme cambiar de idea era complicado, colocó suavemente su mano sobre mi hombro.
Tal vez había hecho mas de una cosa bien en la vida.
Solo hubo silenció hasta que volvió Datsue, pero estaba bien.
—¿Vamos, entonces? Demos un paseo por la orilla y me vas contando.
—Esta bien. —Dije mirando a Datsue, luego mire a Sakura. — Vuelvo en un rato, dile a mis padres que estoy con un amigo.
Me levante y caminé por la orilla junto a Datsue hasta que estuvimos lo suficientemente alejados del gentío. Entonces empecé a hablar.
—Antes de nada, tengo que disculparme. Te he estado mintiendo todo el rato. Te he ignorado a propósito por que no quería tener esta conversación contigo. Hanabi nunca me echó la bronca por exponerte a Kusa.
Yo había ido a hablar con el uzukage por otras razones, pero él nunca me había mencionado nada sobre lo de Datsue y lo de Kusa. Quizás el shock de mi renuncia hizo que se olvidara.
—Yo mismo renuncié a mi bandana, no estoy preparado para ser un ninja. Hanabi estuvo de acuerdo al final, aunque intentó convencerme. Ahora soy un simple herrero.
