Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#31
Datsue se acarició la barbilla, pensativo.

Quizá no hubieses perdido la apuesta, no. Va por ahí.

»Y no es que abandonase ese sueño como tal. Todavía me gustaría esa vida. —Joder si le gustaría—. Solo que… ha dejado de ser mi máxima prioridad.

Pero tampoco quería profundizar demasiado en aquello. Si estaba hablando de eso, era precisamente para llevar a Reiji a su terreno y hacerle ver que, quizá, estuvo equivocado cuando entregó su placa a Hanabi-sama.

Aunque tenía que reconocerlo: Reiji parecía tenerlo muy claro.

No es que me encontrase a alguien en específico, sino… A muchos, ¿sabes? En la Academia, y luego en misiones, a lo largo de mi vida como ninja, conocí mucha gente. Formé lazos. Hice amigos. Nabi, Eri, Plum, Koko… A Akame lo tenía como a un hermano. Se convirtieron en mi familia. Y esa familia está en peligro constante. Lo he visto infinidad de veces. A Koko la mataron unos hijos de puta porque yo no tuve la fuerza necesaria para enfrentarme a ellos. Y cada vez va a peor. Zoku. Un General atacando el edificio Uzukage y arrasando con todo. Yubiwa colándose esa misma noche. ¿Crees que con la Alianza ya no estamos en peligro? ¡Hace menos de una semana, alguien se coló de nuevo en la Villa y asesinó a dos de los nuestros! ¡A dos! —Y él creía saber muy bien quién era el responsable. Por desgracia.

»Y la cosa va a ir a peor. ¡A mucho peor, Reiji! No soy catastrofista, créeme, pero se avecinan tiempos duros. Nos van a ir desangrando uno a uno, como a cerdos en un matadero. Y, oh, los dioses saben que nada me gustaría más que irme a una isla paradisíaca y dejar atrás todos estos problemas. Hacer como tú, decirme a mí mismo que no voy a poder hacer la diferencia, y vivir una vida más sencilla. Pero, ¿sabes qué? Sé que eso es mentira. La vida me lo enseñó a golpes. Porque si hubiese sido el ninja que soy ahora años atrás, quizá ahora mismo amigos míos seguirían con vida. Y eso me martiriza, Reiji. Me mata por las noches.

»Y si te estoy dando la chapa con esto, Reiji, es porque también lo he visto en ti —Datsue se detuvo y posó una mano en el hombre del chico—. ¿Quieres buscar tu camino lejos de casa, en un viaje de introspección? No digo que no te funcione, pero muchas veces lo que queremos ya lo tenemos delante de nuestras narices. Solo que no nos damos cuenta. Porque cuando se armó la que se armó en el Chuunin… Yo vi que a ti también te importaba esto. Joder, ¡viniste a mí sin dudarlo un puto segundo! ¡Me prestaste una katana, te pusiste a mi lado y ofreciste tu ayuda sin pensártelo dos veces! —exclamó con orgullo—. Y cuando Eri nos dijo que los kusareños iban a atacar el hospital, ¡fuiste el primero en encabezar la marcha! ¡Con dos cojones, joder!

»¿Sabes cómo hubiese reaccionado yo en mi primer año como ninja? Aquí dónde me ves, el Intrépido, Hijo del Desierto, Comebijuudamas y blablablá. ¡Me hubiese cagado por la pata abajo, tío! Le hubiese dicho al tipo que te pidió ayuda: ¡claro, señor Jonin! ¡Por supuesto, señor Jonin! ¡Pero me hubiese colocado a su jodida espalda con el sello del Carnero ya preparado! A la mínima, ¡Kawarimi y Sunshin de una sentada y aquí no me ha visto nadie! —¡Pues claro que hubiese huido! ¿Hacía tres años? ¿Dos? Ni siquiera hubiese estado para la revuelta. Nada más ver a Ayame casi reventando media Villa, hubiese encadenado varios Sunshins seguidos hasta caer desfallecido lo más lejos posible.

»Me hablabas antes de talento, y sí, es cierto. Es algo muy importante. Pero, ¿más que eso? El valor. Se tiene o no se tiene. Y tú, amigo mío, ese día demostraste que en los momentos importantes, vas más sobrado que nadie.

»Y si eso no significa ser un shinobi —suspiró, rendido—, entonces yo ya no sé nada de este mundo.

Suspiró de nuevo. Si aquello fuese una batalla, Datsue habría acabado de lanzar su ninjutsu más poderoso, agotando sus últimas reservas de chakra con la esperanza de alcanzar a su oponente y hacerle morder el polvo.

La cuestión era... ¿Acertó el golpe?
[Imagen: ksQJqx9.png]

¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado



Grupo 0:
Datsue y Uchiha Raito, (Bienvenida, 221), Poder 100 e Inteligencia 80

Grupo 1:
Datsue y Reiji, (Ascua, 220), Poder 80 e Inteligencia 80

Grupo 2:
Datsue y Aiko, (Entretiempo, 220), Poder 100 e Inteligencia 80

Grupo 5:
Datsue y Uzumaki Kaia, (Bienvenida, 221), Poder 100 e Inteligencia 80
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RE: ¿Entre la espada y la pared? Usa Kawarimi - por Uchiha Datsue - 7/05/2019, 15:28


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