12/05/2019, 14:45
—¡Bien, bien! ¡Pasa, Reiji, pasa!
El interior era de lo más sencillo. Un jardín de puro césped, atravesado por la mitad por un camino hecho de piedra hasta la puerta principal de la vivienda. No había flores, ni cultivos, ni ningún otro tipo de adorno. A Datsue le hubiese gustado tenerlos, claro. Pero se conocía. Sabía que no iba a darles el cuidado que necesitaban. Y que cuando estuviese fuera por misión, no iba a tener la fuerza de voluntad suficiente como para pagar a un jardinero para que se ocupase por él.
A la derecha, había una mesa redonda de plástico, donde había comido, y una parrilla plegable, donde las brasas todavía echaban humo.
—¿¡Me ayudas a recoger esto!? —pidió a Reiji, mientras cogía su plato, ya vacío, un vaso y un bol con lechuga, atún y tomate a medio terminar. En la mesa todavía quedaba una jarra de agua de cristal, una fuente donde solo quedaba piel de piña y otra donde debía de haber estado la carne antes de ser cocinada.
Datsue caminó hasta la casa, pero no entró por la puerta principal, sino por unas puertas correderas que había en un lateral, que daban acceso a un salón-comedor. Dejó los platos y cubiertos en el fregadero y guardó lo que quedaba de ensalada en la nevera.
—¿Puedo servirte algo, Reiji? ¿Algún cóctel, quizá? ¿Sake? ¿Licor de hierbas? Oh, tengo uno recién comprado, el Afilador de Hierbas, se llama. Hay que reconocérselo, como shinobis no serán gran cosa, pero cultivando la tierra y creando bebidas los kusareños no tienen parangón.
El interior era de lo más sencillo. Un jardín de puro césped, atravesado por la mitad por un camino hecho de piedra hasta la puerta principal de la vivienda. No había flores, ni cultivos, ni ningún otro tipo de adorno. A Datsue le hubiese gustado tenerlos, claro. Pero se conocía. Sabía que no iba a darles el cuidado que necesitaban. Y que cuando estuviese fuera por misión, no iba a tener la fuerza de voluntad suficiente como para pagar a un jardinero para que se ocupase por él.
A la derecha, había una mesa redonda de plástico, donde había comido, y una parrilla plegable, donde las brasas todavía echaban humo.
—¿¡Me ayudas a recoger esto!? —pidió a Reiji, mientras cogía su plato, ya vacío, un vaso y un bol con lechuga, atún y tomate a medio terminar. En la mesa todavía quedaba una jarra de agua de cristal, una fuente donde solo quedaba piel de piña y otra donde debía de haber estado la carne antes de ser cocinada.
Datsue caminó hasta la casa, pero no entró por la puerta principal, sino por unas puertas correderas que había en un lateral, que daban acceso a un salón-comedor. Dejó los platos y cubiertos en el fregadero y guardó lo que quedaba de ensalada en la nevera.
—¿Puedo servirte algo, Reiji? ¿Algún cóctel, quizá? ¿Sake? ¿Licor de hierbas? Oh, tengo uno recién comprado, el Afilador de Hierbas, se llama. Hay que reconocérselo, como shinobis no serán gran cosa, pero cultivando la tierra y creando bebidas los kusareños no tienen parangón.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)
¡Agradecimientos a Daruu por el dibujo de PJ y avatar tan OP! ¡Y a Reiji y Ayame por la firmaza! Si queréis una parecida, este es el lugar adecuado