Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#45
—No me cabe duda... —respondió Ayame, y aunque fue consciente de que su afirmación parecía estar contestando al hecho de alcanzar a sus padres, lo cierto era que estaba respondiendo a sus anteriores palabras.

Sacudió ligeramente la cabeza, tratando de apartar aquellos molestos pensamientos de su mente.

—Y... ¿qué harás a partir de ahora? Quiero decir, nos acabamos de graduar. ¿Tienes algún tipo de meta en mente? —preguntó, y se agradeció para sus adentros que se le hubiese ocurrido un nuevo tema de conversación para salir al paso antes de que sus palabras se hubiesen visto ahogadas en un nuevo y denso silencio.


Giraron la tercera calle en la avenida, cruzando por pleno Distrito Comercial, donde Daruu tuvo que postergar su respuesta a la pregunta de Ayame para esquivar carromatos de comida, niños corriendo y jugando y carteristas, todos a una en el mismo minuto. Afortunadamente, eso le dio tiempo para que, cuando giraron de nuevo a la izquierda en dirección ya a casa, hubiera meditado una contestación más o menos coherente.

No lo he pensado... Ser shinobi me parece un trabajo interesante. Ayudar a la gente y a tu aldea, y todo eso, pero... —Se paró a observar un cartel de la pizzería de su rival, Mashimo.

Sacudió la cabeza.

No tengo una meta en concreto —explicó—. Esto es un trabajo. Lo que me gusta a mí es el Ninjutsu, así que en realidad mi meta sería mejorar, o innovar. No sé, me gusta crear. Tiene que ver mucho con lo que pensaba que iba a ser mi trabajo. Pero eso te lo cuento luego.

Echó a andar de nuevo y esbozó una ligera sonrisa en el rostro.

Aunque conozco a un viejo amigo que me prometió que si conseguía llegar a chunin me enseñaría un par de cosas. Supongo que esa es mi meta, entonces.

»¿Y la tuya?

Paró debajo del toldo de un establecimiento que a ambos les resultaría mucho más que familiar. Tras el vidrio del escaparate, se anunciaban multitud de pastelillos de diferente índole: unos de chocolate, otros con nata y merengue adornados con cerezas de un color intenso que contrastaba con el tinte gris y azulado de la aldea. El toldo era también de un tono de rojo, pero más bien granate, y cubría una alfombra del mismo color. Las paredes de color rosa claro hacían juego con el interior, aunque los cristales estaban empañados, y no se podía ver más allá de un metro, o dos.

Aún así, el suelo de parqué clarito y el techo blanco podían distinguirse perfectamente, también las mesas redondas y las sillas de madera, de aspecto artesanal. También la barra del mismo material, pulida y brillante, detrás de ella una decoración en paredes y suelo de baldosas negras y blancas, como las que tendría un tablero de ajedrez hecho cocina. Pero la cocina estaba más allá, y no se veía con tanto vaho, aunque el local era de su madre y Daruu la conocía: detrás de una puerta negra con un cristal traslúcido, con los bancos, los fogones, el horno de piedra y los cuatro hornos debajo, donde se hacían los dulces y los salados, y todo lo rico que cocinaba mamá.

De la entrada colgaba un cartel, rezaba ABIERTO, cómo no. Daruu posó la mano sobre el pomo y abrió la puerta, echándose a un lado y extendiendo un brazo en horizontal para que la muchacha se adentrase.

Venga, pasa. Hace un calorcito dentro...
[Imagen: K02XwLh.png]

No hay marcas de sangre registradas.


Mensajes en este tema
La nueva vida que empieza - por Amedama Daruu - 18/08/2015, 11:29
RE: La nueva vida que empieza - por Amedama Daruu - 5/11/2015, 10:34


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