1/09/2019, 12:38
—Todo el mundo tiene enemigos. ¿Eran tus amigos los que atacaban el hospital?
¿Amigos? Más bien lo que se suponía que debían ser aliados, gente en la que se debía confiar. Gente en la que se confiaba lo suficiente como para permitirles entrar en la aldea. Y ¿Como pagaban esa confianza? Atacando por la espalda.
—Tengo entendido que en Uzushiogakure presumen de ser ninjas honorables. No creo que eso haya cambiado, a juzgar por el poco tiempo que he podido estar con vosotros dos
—A veces, lo que parece una buena manzana cuando la miras, descubres que está llena de gusanos tras el primer bocado. No niego que haya ninjas honorables, pero yo no conozco los suficientes.
Katsudon, Hanbi, Datsue... La lista del lado bueno era lo suficientemente corta para contarla con los dedos de las manos, pero la otra lista era demasiado larga como para recordar los nombres. O mejor dicho, no quería recordarlos.
—Vuestra forma de manipular el chakra es inconfundible. Eso es una técnica ninja.
Dijo mirando el filo relampagueante de mi espada. Si, era una técnica ninja, la única o de las pocas que podía hacer. Ella desactivo su chakra y guardo su espada, yo la imité.
—Manipular el chakra es lo único que puedo hacer. Como un ninja, como un samurái, como un herrero, da igual. Yo no es que no quiera o no sepa hacer formulas y sellos complicados, es que no puedo hacerlo. Sin mas.
—Di lo que quieras. Para mí, alguien que vive en una aldea ninja y lucha por una aldea ninja es un shinobi. Supongo que hay muchos tipos de shinobi.
Hacia un rato se había reído cuando había dicho que un ninja era un soldado de una villa oculta. Ahora, de otra forma, ella estaba diciendo exactamente lo mismo. Era un Ninja por que luchaba por una aldea ninja.
—Hay algo mágico y precioso en los amaneceres, ¿no crees? La gente que no madruga se pierde esto. Qué pena.
—Quizás. Madrugo para encerrarme en un dojo a entrenar, es la primera vez que me paro a observar el amanecer.
Dije tras girarme y quedarme de nuevo mirando hacia el mar.
¿Amigos? Más bien lo que se suponía que debían ser aliados, gente en la que se debía confiar. Gente en la que se confiaba lo suficiente como para permitirles entrar en la aldea. Y ¿Como pagaban esa confianza? Atacando por la espalda.
—Tengo entendido que en Uzushiogakure presumen de ser ninjas honorables. No creo que eso haya cambiado, a juzgar por el poco tiempo que he podido estar con vosotros dos
—A veces, lo que parece una buena manzana cuando la miras, descubres que está llena de gusanos tras el primer bocado. No niego que haya ninjas honorables, pero yo no conozco los suficientes.
Katsudon, Hanbi, Datsue... La lista del lado bueno era lo suficientemente corta para contarla con los dedos de las manos, pero la otra lista era demasiado larga como para recordar los nombres. O mejor dicho, no quería recordarlos.
—Vuestra forma de manipular el chakra es inconfundible. Eso es una técnica ninja.
Dijo mirando el filo relampagueante de mi espada. Si, era una técnica ninja, la única o de las pocas que podía hacer. Ella desactivo su chakra y guardo su espada, yo la imité.
—Manipular el chakra es lo único que puedo hacer. Como un ninja, como un samurái, como un herrero, da igual. Yo no es que no quiera o no sepa hacer formulas y sellos complicados, es que no puedo hacerlo. Sin mas.
—Di lo que quieras. Para mí, alguien que vive en una aldea ninja y lucha por una aldea ninja es un shinobi. Supongo que hay muchos tipos de shinobi.
Hacia un rato se había reído cuando había dicho que un ninja era un soldado de una villa oculta. Ahora, de otra forma, ella estaba diciendo exactamente lo mismo. Era un Ninja por que luchaba por una aldea ninja.
—Hay algo mágico y precioso en los amaneceres, ¿no crees? La gente que no madruga se pierde esto. Qué pena.
—Quizás. Madrugo para encerrarme en un dojo a entrenar, es la primera vez que me paro a observar el amanecer.
Dije tras girarme y quedarme de nuevo mirando hacia el mar.
