Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
Los cimientos se tambalean
Reunión de los Tres Kages, Despedida del 219
#9
Yui levantó las cejas con sorpresa y se reclinó en el asiento cuando Hanabi aseguró que le preguntaría directamente a Juro, ¡o incluso al bijū! Aunque la realidad era bastante distinta a la que se hicieron todos los presentes aparte de la delegación de Uzushiogakure, lo cierto es que el Uzukage dio poca alternativa a pensar otra cosa. Entonces, desatada, Kintsugi inquirió. Y negó. Y explicó. Y luego, se dirigió a la jinchūriki de la Tormenta para, finalmente, cagarla estrepitosamente.

¡BAM! Las manos de Yui encima de la mesa. La Arashikage levantándose e inclinándose sobre la piedra para acercar su sonrisa de dientes afilados a la Morikage. Los ojos abiertos como platos, disfrutando del momento. De su momento.

Yui, por favor... —comenzó Shanise, pero era demasiado tarde.

Ay, qué fácil que era callarse la boca y pensar antes de hablar. Ay, pero qué fácil era detenerse a escuchar. ¿Saben? Uno de los mayores problemas a los que tenía que enfrentarse Yui día a día es que los demás insistían en no ser como ella. Ella prefería las cosas directas, y como tal, también las daba directas. Y los demás erre que erre a darle vueltas a sus palabras, inventando cosas que no había dicho.

Vamos a ver, novata, ¿me puedes explicar qué cojones te he dicho yo para que me recuerdes eso con tanto rintintín? —espetó—. Déjame que te vuelva a repetir el mensaje, alto y claro, porque parece que no lo has pillado: FIRMÉ. PROTEGER. A ESE. MOCOSO. Ya está. Yo no estoy dando refugio a nadie, y honestamente a mí y a Amegakure nos da igual que otros sí lo estén haciendo y que tú tengas un problema con ello, pero a nosotros NO NOS METAS.

»¿Que ese punto es un problema? ¡De puta madre, sólo quedamos vivos dos de los tres que firmamos ese pacto, y estamos aquí! Podemos romper el acuerdo y hacer otro nuevo si eso es lo mejor para la Alianza y para la paz. ¿Ese era otro punto del trato, no? ¡Pues se re-firma, y a tomar por culo!

»No me extraño de nada, Amegakure ha tenido muchos traidores, y a todos les hemos tratado con la misma contundencia —dijo—. ¿Quieres hacer lo mismo con los tuyos? No hay problema, se habla. ¡Yo estoy dispuesta a hablar todo si se dicen las cosas claras, faltaría más!

Yui se apartó el pelo de la cara, se sentó y volvió a dar una palmada a la mesa.

»Ahora bien, indirectitas, las justas. Sí, mi jinchūriki perdió el control. También condenamos a una cría a tener un monstruo en su interior como consecuencia de un pacto y porque no nos quedaba más remedio, ¿sabes? ¿Que a Kenzou lo ha matado su jinchūriki? Yo a Kenzou lo quería mucho, así que lo lamento, pero antes de hacer tus acusaciones, novata, recuerda:

»Kenzou selló a ese bijuu a espaldas del resto, traicionando al pacto que teníamos. Y parece ser que eso le ha acabado reventando en la cara.
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RE: Los cimientos se tambalean - por Amekoro Yui - 28/01/2020, 19:06


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