Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
Los cimientos se tambalean
Reunión de los Tres Kages, Despedida del 219
#20
Yui no supo por qué, pero la alegría de Hanabi le puso nerviosa. Su capacidad de procesamiento y perspicacia no le permitió averiguar por qué, simplemente su instinto se olía algo, como se había olido algo el día que Aotsuki Ayame había abandonado su despacho a toda prisa. La realidad era, por supuesto, que Hanabi ya sabía lo de su jinchūriki desde hacía bastante tiempo. Eso es lo que a Yui le parecía raro, que esa alegría tan repentina de Hanabi era la típica alegría de alivio que alguien sentía cuando alguien estaba esperando que se cumpliese algo.

No obstante, estaba claro que la camaradería con el Uzukage iba a ser muchísimo más fácil que con Kintsugi, quien, al menos, eso sí, cedió se conformó con la declaración de Eikyū Juro como traidor. Pero, ¿traidor a quien? Yui ni siquiera había pensado en esa pregunta hasta que Hanabi dio un paso por delante de Amegakure. Fue entonces cuando se dio cuenta de que se estaba ablandando demasiado. Debía de ser la edad. Lo había notado ya con Ayame, aunque a ella la apreciaba tanto como kunoichi que lo había dejado pasar. Pero, ¿cómo había sido tan estúpida?

Ya en su sitio, Amekoro Yui se cruzó de brazos y adoptó un semblante serio con el ceño fruncido. Tocaba poner a todo el mundo en su lugar, sí señor.

Lo cierto es que... —comenzó—. Si Kusagakure no va a estar en sintonía con las otras dos aldeas, no veo por qué debiéramos inscribir a Juro en nuestro Libro Bingo. Es un traidor a Kusagakure si ha matado al Kage, de eso no hay ninguna duda. Pero a mí no me ha hecho nada, ni a mi aldea, y por tanto, mientras eso siga siendo así apáñate tú con tu búsqueda.

»Amegakure y Uzushiogakure, en mi opinión, tienen asuntos mucho más graves de los que preocuparse y no vendría nada bien que ese jinchūriki decidiera tomarla con ellas. Yo estoy para proteger a mi villa, Kintsugi. Mi villa, por encima de todo. Una Alianza contra Kurama no tiene por qué incluir otros adversarios, como comprenderás. Que ahora llegaré a ese tema, por cierto... Aunque a este paso creo que es algo que Hanabi y yo deberíamos de hablar personalmente. —Sus ojos de Tormenta se clavaron en Hanabi con significados ocultos.
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RE: Los cimientos se tambalean - por Amekoro Yui - 31/01/2020, 23:43


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