1/02/2020, 00:59
(Última modificación: 1/02/2020, 01:02 por Aotsuki Ayame. Editado 1 vez en total.)
Daruu chilló y se tapó los oídos, Datsue gritó una maldición. No era para menos, después de todo, por lo que Ayame no les culpó a ninguno de los dos.
—No, no, no me ha tocado ningún barco. ¡Ojalá! A un buen amigo mío le pasó —contestó Datsue.
—¡Hala, qué suerte! —exclamó Ayame.
Pero Daruu no era de la misma opinión.
—¡A mí me da igual lo que le haya tocado! —protestó—. ¡Ayame se presenta con una placa de jōnin y tú me dejas de enterarme de qué ha hecho para que la asciendan!
Ayame se ruborizó hasta las orejas.
—¡Ah! Sobre eso, pues...
—¡Hostia puta! ¡¿Una placa jōnin?! ¡Joder, felicidades! —volvió a interrumpirla Datsue.
—¡Gracias!
—Me cago en la puta, ¡esto hay que celebrarlo! —añadió, y Ayame escuchó un súbito chapoteo—. ¡Voy a por el champán!
—¿Champán...? —gruñó Ayame, apretando un puño hasta que se le marcaron blancos los nudillos.
—Y oye Daruu, cabrón, que yo no os habría interrumpido por una nimiedad como esa. Lo que pasa es que he tenido nuevas noticias de Kurama.
—¡¿QUÉ?! —exclamó Ayame, sobresaltada.
—Sabéis que los bijū se reúnen de tanto en tanto, ¿no? —continuó el Uchiha—. Y que Kurama nunca va a las reuniones, ¿verdad? Bueno, el caso es que sí que va. No lo ven, pero lo escucha todo. Ahí lo tenéis.
Un tenso silencio invadió el ambiente. Fue como si a Ayame le echaran un jarro de agua helada por encima. La muchacha, que se había quedado paralizada en el sitio, necesitó de varios segundos para terminar de asimilar lo que estaba diciendo el Uchiha.
—C... ¿¡CÓMO!? Explíquese, Uchiha —la voz de Kokuō también surgió a través de los labios de Ayame. Uno de sus ojos brillaba, turquesa.
—No, no, no me ha tocado ningún barco. ¡Ojalá! A un buen amigo mío le pasó —contestó Datsue.
—¡Hala, qué suerte! —exclamó Ayame.
Pero Daruu no era de la misma opinión.
—¡A mí me da igual lo que le haya tocado! —protestó—. ¡Ayame se presenta con una placa de jōnin y tú me dejas de enterarme de qué ha hecho para que la asciendan!
Ayame se ruborizó hasta las orejas.
—¡Ah! Sobre eso, pues...
—¡Hostia puta! ¡¿Una placa jōnin?! ¡Joder, felicidades! —volvió a interrumpirla Datsue.
—¡Gracias!
—Me cago en la puta, ¡esto hay que celebrarlo! —añadió, y Ayame escuchó un súbito chapoteo—. ¡Voy a por el champán!
—¿Champán...? —gruñó Ayame, apretando un puño hasta que se le marcaron blancos los nudillos.
—Y oye Daruu, cabrón, que yo no os habría interrumpido por una nimiedad como esa. Lo que pasa es que he tenido nuevas noticias de Kurama.
—¡¿QUÉ?! —exclamó Ayame, sobresaltada.
—Sabéis que los bijū se reúnen de tanto en tanto, ¿no? —continuó el Uchiha—. Y que Kurama nunca va a las reuniones, ¿verdad? Bueno, el caso es que sí que va. No lo ven, pero lo escucha todo. Ahí lo tenéis.
Un tenso silencio invadió el ambiente. Fue como si a Ayame le echaran un jarro de agua helada por encima. La muchacha, que se había quedado paralizada en el sitio, necesitó de varios segundos para terminar de asimilar lo que estaba diciendo el Uchiha.
—C... ¿¡CÓMO!? Explíquese, Uchiha —la voz de Kokuō también surgió a través de los labios de Ayame. Uno de sus ojos brillaba, turquesa.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)