2/02/2020, 16:48
Al contrario de lo que Hana pensaba, Reiji cogió la idea con bastante entusiasmo. Aunque no era ni una idea, era un principio de idea. Pero el herrero fue poniendole tantas ideas encimas como se le fueron viniendo a la mente, sin considerar condiciones ni límites, lo cual arrastró a la rubia a imaginarse cada posible escenario que le planteaba.
—Quizas una hoja oculta en el mango de un paraguas que, a su vez, pudiese disparar senbon por la punta, puedes decir que eres sensible al sol, por que aquí no llueve tanto.
— Es bastante poco sutil, la verdad, llamaría mucho la atención.
—O una daga oculta en una muñeca, presionas un boton que tenga oculto en alguna parte, y PUM sale la daga, lista para derrotar a tus enemigos.
— ¿Una muñeca? Como ¿de juguete? Eso sería todavía más descarado. — lo descartó ella rápidamente.
—Reiji. — le llamó su pareja
—O también puedes esconder un arma en un accesorio para el pelo. ¿Quien podria imaginar que un accesorio para el pelo fuese algo peligroso?
Ese. Ese era buena idea. Sin embargo, la kunoichi no contempló decirselo mientras la otra chica intentaba hacerle callar. ¿Y si se discutían por su culpa?
—Reiji.
—¿Que pasa?
—Ha dicho que aún no esta segura, calmate. —Se acercó al oído para susurrarle algo. —Si le das todas esas idas, puede ir a otro herrero con ellas.
No tenía ni idea de qué le había dicho, pero Reiji se relajó al instante. ¿Algún código secreto de enamorados tal vez?
—Perdona eh. Me he dajado llevar, olvida todo eso por favor.
— Lo cierto es que el último estaba bastante bien. Pero si tenéis algo que hacer, no quiero entreteneros más. — sus palabras no se correspondían con sus actos, pues se quedó parada mirando a la pareja, en vez de disponerse a irse.
Miraba a Reiji con la esperanza de que le dijese si tenía algo más especifico en mente, ya que él era el experto en armas. ¿Cuantas armas podían hacerse pasar por accesorios? Ella no tenía ni la más remota idea. Se quedó allí plantada a la espera de que la mandasen a freír espárragos o que no lo hiciesen, básicamente.
—Quizas una hoja oculta en el mango de un paraguas que, a su vez, pudiese disparar senbon por la punta, puedes decir que eres sensible al sol, por que aquí no llueve tanto.
— Es bastante poco sutil, la verdad, llamaría mucho la atención.
—O una daga oculta en una muñeca, presionas un boton que tenga oculto en alguna parte, y PUM sale la daga, lista para derrotar a tus enemigos.
— ¿Una muñeca? Como ¿de juguete? Eso sería todavía más descarado. — lo descartó ella rápidamente.
—Reiji. — le llamó su pareja
—O también puedes esconder un arma en un accesorio para el pelo. ¿Quien podria imaginar que un accesorio para el pelo fuese algo peligroso?
Ese. Ese era buena idea. Sin embargo, la kunoichi no contempló decirselo mientras la otra chica intentaba hacerle callar. ¿Y si se discutían por su culpa?
—Reiji.
—¿Que pasa?
—Ha dicho que aún no esta segura, calmate. —Se acercó al oído para susurrarle algo. —Si le das todas esas idas, puede ir a otro herrero con ellas.
No tenía ni idea de qué le había dicho, pero Reiji se relajó al instante. ¿Algún código secreto de enamorados tal vez?
—Perdona eh. Me he dajado llevar, olvida todo eso por favor.
— Lo cierto es que el último estaba bastante bien. Pero si tenéis algo que hacer, no quiero entreteneros más. — sus palabras no se correspondían con sus actos, pues se quedó parada mirando a la pareja, en vez de disponerse a irse.
Miraba a Reiji con la esperanza de que le dijese si tenía algo más especifico en mente, ya que él era el experto en armas. ¿Cuantas armas podían hacerse pasar por accesorios? Ella no tenía ni la más remota idea. Se quedó allí plantada a la espera de que la mandasen a freír espárragos o que no lo hiciesen, básicamente.