3/02/2020, 18:42
La reacción de la maestra fue cómica, tras una fuerte risotada se llenó los carrillos con la bebida para acabar tragándola vastamente. La chūnin acabó riendo tras ese momento y a Takumi se le escapó una pequeña risa, era extraño, era la primera vez en años que se reía, que alguien conseguía sacarle una sonrisa por muy mínima que fuera.
—¡Minucias, Takumi! Te olvidas de una cosa: ahora eres alumno de Uzumaki Junko, ¡primera de su promoción! Si no sabes hacer un bunshin, yo te enseñaré. Si quieres aprender a pelear, a moverte sin ser visto, a surcar las olas y proteger a esta Aldea, ¡yo te enseñaré! —Finalizó con el puño en alto, la energía que desbordaba era apabullante. —Hay cosas que no pueden enseñarse, y por fortuna, tú ya las tienes. Así que no te preocupes, si trabajas duro y te esfuerzas, serás un gran shinobi.
—Pondré todo de mi parte para que así sea Junko-sensei, ya verá. A Rikudō Sennin pongo por testigo que podrá estar orgullosa de su alumno. —Esta actitud no era propia del genin, pero viendo la pasión que le ponía ella no podía por más que corresponderla de la misma manera.
»Ahora vamos a terminarnos este té y a mover un poco el esqueleto, ¿eh? —«¿Mover el esqueleto? Viniendo de ella no sé si vamos a seguir paseando y hablando o me va a llevar a una práctica de combate, y muy probablemente sea la segunda opción.»
—¡Claro! —Respondió enérgicamente. —¿Qué tiene pensado?
Acto seguido cogió su vaso, disfrutando del momento. Pese a que cientos de kilómetros lo separaban de su madre patria se sentía como en casa: té negro, la vista de la arena y un agradable sensei, diferente a Itona, pero similar en muchos aspectos.
—¡Minucias, Takumi! Te olvidas de una cosa: ahora eres alumno de Uzumaki Junko, ¡primera de su promoción! Si no sabes hacer un bunshin, yo te enseñaré. Si quieres aprender a pelear, a moverte sin ser visto, a surcar las olas y proteger a esta Aldea, ¡yo te enseñaré! —Finalizó con el puño en alto, la energía que desbordaba era apabullante. —Hay cosas que no pueden enseñarse, y por fortuna, tú ya las tienes. Así que no te preocupes, si trabajas duro y te esfuerzas, serás un gran shinobi.
—Pondré todo de mi parte para que así sea Junko-sensei, ya verá. A Rikudō Sennin pongo por testigo que podrá estar orgullosa de su alumno. —Esta actitud no era propia del genin, pero viendo la pasión que le ponía ella no podía por más que corresponderla de la misma manera.
»Ahora vamos a terminarnos este té y a mover un poco el esqueleto, ¿eh? —«¿Mover el esqueleto? Viniendo de ella no sé si vamos a seguir paseando y hablando o me va a llevar a una práctica de combate, y muy probablemente sea la segunda opción.»
—¡Claro! —Respondió enérgicamente. —¿Qué tiene pensado?
Acto seguido cogió su vaso, disfrutando del momento. Pese a que cientos de kilómetros lo separaban de su madre patria se sentía como en casa: té negro, la vista de la arena y un agradable sensei, diferente a Itona, pero similar en muchos aspectos.
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