4/02/2020, 19:12
(Última modificación: 4/02/2020, 19:14 por Himura Ren. Editado 1 vez en total.)
—En... ¿En serio? ¿Me ayudarías? ¡No sabes como te lo agradezco! Estoy desesperado, ya no sé que hacer...
Iroshi, que era como se llamaba aquel aldeano en apuros, se levantó de su asiento, acercandose a Ren con una sonrisa que chocabaca con una mirada de preocupación. Lo hizo de forma lenta, y su tamaño y musculatura solo ayudaron a hacerlo estremecedor; lo que hizo sobresaltar a Ren de su asiento, intentando disimular como pudo con una pequeña sonrisa.
«¡¡Pero no te acerques así!! ¡Me das todo el miedo del mundo!»
El camarero pareció algo disgustado; aquel comensal había conseguido reclamar la atención que quería de una vez por todas. Seguramente solo esperaba que no acabase de mala manera o suponía una mala reputación para la humilde aldea. Por otra parte, terminó de servir la comanda anterior la de Ren, a un joven que no dudo un segundo en soltar algunas monedas por su pedido.
—No quiero molestarla mucho, mi casa está a la otra punta del pueblo, la que está mas lejos del río. Es la última casa, así que no le será difícil reconocerla. Allí la esperaré, desayune tranquila -Indicó el pastor con sumo respeto para después acabarse el té de un trago y encaminarse hacia el exterior del establecimiento una vez hubiera escuchado la respuesta de la susodicha ninja.
— C-Claro. S-Sin problemas. — suspiró al verlo marchar. — Me he metido en un lio de nuevo ¿verdad?
Dijo esperando la respuesta de quien también era cocinero.
Iroshi, que era como se llamaba aquel aldeano en apuros, se levantó de su asiento, acercandose a Ren con una sonrisa que chocabaca con una mirada de preocupación. Lo hizo de forma lenta, y su tamaño y musculatura solo ayudaron a hacerlo estremecedor; lo que hizo sobresaltar a Ren de su asiento, intentando disimular como pudo con una pequeña sonrisa.
«¡¡Pero no te acerques así!! ¡Me das todo el miedo del mundo!»
El camarero pareció algo disgustado; aquel comensal había conseguido reclamar la atención que quería de una vez por todas. Seguramente solo esperaba que no acabase de mala manera o suponía una mala reputación para la humilde aldea. Por otra parte, terminó de servir la comanda anterior la de Ren, a un joven que no dudo un segundo en soltar algunas monedas por su pedido.
—No quiero molestarla mucho, mi casa está a la otra punta del pueblo, la que está mas lejos del río. Es la última casa, así que no le será difícil reconocerla. Allí la esperaré, desayune tranquila -Indicó el pastor con sumo respeto para después acabarse el té de un trago y encaminarse hacia el exterior del establecimiento una vez hubiera escuchado la respuesta de la susodicha ninja.
— C-Claro. S-Sin problemas. — suspiró al verlo marchar. — Me he metido en un lio de nuevo ¿verdad?
Dijo esperando la respuesta de quien también era cocinero.