5/02/2020, 14:46
Analizó todas sus palabras con detenimiento. En efecto parecía lo que era. Una mujer sencilla que no se preocupaba por nada más que hacer su trabajo, sin aspirar a mucho más. Parecía que Kisame había acertado en su análisis inicial y eso le alegraba muchisimo, aunque lo disimulara perfectamente con aquel gesto apático. Miró a su compañero brevemente y luego volvió a mirarla a ella mientras hablaba. No parecía que fuese a decirles nada más que fuera útil, solamente confirmar las sospechas de que ella no era, o al menos, en principio no lo parecía.
-Bien, creo que tenía razón... Por mi parte, no necesito saber más de ella. Pregúntale algo tú si quieres, pero por mí puede pasar el chico, él es quien me escama más, si te soy totalmente sincero -Pensó el amejin sin mirar a Karamaru.
Pero entonces ocurrió algo que estaba totalmente fuera de los cálculos del pelinegro. Aquella mujer se postró prácticamente ante ellos y les hizo una especie de ruego desesperado para que lo solucionaran. Aquello descolocó momentáneamente al shinobi, pero luego recordó su bandana y la autoridad que le daba dentro de la aldea. sus contínuos viajes le habían hecho, quizás olvidar lo que eso significaba dentro de Amegakure.
-No se preocupe en lo mas mínimo, por ahora creo que nuestra investigación está llendo por buen camino, y su disposición nos ha ayudado mucho a avanzar. Por mi parte, puede pasar el chico. Eso sí, quizás mi compañero quiera hacerle alguna pregunta adicional. -Concluyó sin dejar de mirarla.
Ahora tenía las cosas muy claras. Esperaba que el testimonio del chico fuese revelador y que les contase algo. Estaba dispuesto a utilizar lo que hiciera falta para que hablara, pero viendo que todos los empleados estaban teniendo buenas intenciones con ellos, no se esperaba menos de el otro.
-Bien, creo que tenía razón... Por mi parte, no necesito saber más de ella. Pregúntale algo tú si quieres, pero por mí puede pasar el chico, él es quien me escama más, si te soy totalmente sincero -Pensó el amejin sin mirar a Karamaru.
Pero entonces ocurrió algo que estaba totalmente fuera de los cálculos del pelinegro. Aquella mujer se postró prácticamente ante ellos y les hizo una especie de ruego desesperado para que lo solucionaran. Aquello descolocó momentáneamente al shinobi, pero luego recordó su bandana y la autoridad que le daba dentro de la aldea. sus contínuos viajes le habían hecho, quizás olvidar lo que eso significaba dentro de Amegakure.
-No se preocupe en lo mas mínimo, por ahora creo que nuestra investigación está llendo por buen camino, y su disposición nos ha ayudado mucho a avanzar. Por mi parte, puede pasar el chico. Eso sí, quizás mi compañero quiera hacerle alguna pregunta adicional. -Concluyó sin dejar de mirarla.
Ahora tenía las cosas muy claras. Esperaba que el testimonio del chico fuese revelador y que les contase algo. Estaba dispuesto a utilizar lo que hiciera falta para que hablara, pero viendo que todos los empleados estaban teniendo buenas intenciones con ellos, no se esperaba menos de el otro.
