7/02/2020, 13:48
Era el momento. Puede que no le apeteciese, pero su apetecimiento quedaba fuera de la mesa cuando estaba a nada de presentarse ante su sensei, esperaba al menos poder decirle que había completado una misión. Además, solo sería una misión D, como pasear perros, limpiar retretes o alguna cosa realmente mundana y sin importancia. ¿Qué podía salir mal?
Lo importante era dar el primer paso. Hana lo dio aquella mañana, entrando en el Edificio del Uzukage con confianza, sabiéndose una kunoichi de pleno derecho a ir a pedir una misión. Como si Shiona-sama le sonriera, en el mostrador estaba el muchacho herrero que había conocido hace poco. Sasaki Reiji.
—Buenos días, vengo a por una misión. Mi nombre es Sasaki Reiji.
— ¡Reiji-san! — Hana se acercó a él y al mostrador de secretaría donde se pedían las misiones. — Yo también venía a por una misión. ¿Y Yuuna? — miró a ambos lados por si la había obviado, pero no la vio.
Lo importante era dar el primer paso. Hana lo dio aquella mañana, entrando en el Edificio del Uzukage con confianza, sabiéndose una kunoichi de pleno derecho a ir a pedir una misión. Como si Shiona-sama le sonriera, en el mostrador estaba el muchacho herrero que había conocido hace poco. Sasaki Reiji.
—Buenos días, vengo a por una misión. Mi nombre es Sasaki Reiji.
— ¡Reiji-san! — Hana se acercó a él y al mostrador de secretaría donde se pedían las misiones. — Yo también venía a por una misión. ¿Y Yuuna? — miró a ambos lados por si la había obviado, pero no la vio.