15/02/2020, 01:22
—¿Pero seguro que era él? Que hay gente con la voz muy parecida, Ayame —indagó Daruu.
—Llegué a pensarlo, y quizás llegué a sobrepasarme por una corazonada, pero mi oído nunca me engaña, Daruu. Lo sabes bien. Y no me quedaba tranquila dejándolo marchar sin más. No podría habérmelo perdonado.
—¿Qué esconden el omoide en el pescado? —Añadió Datsue—. Hay que reconocer que son imaginativos, los hijoputas.
—¿Y bien, qué pasó?
—Uno de los hombres que había allí le preguntó al tal Kincho -ese era el nombre que se había puesto- si Kaido-sama estaría contento con la mercancía. Parecía una especie de pago a cambio de protección, o yo qué sé. Ya no me importó nada más, después de ver lo que estaban haciendo, no tuve más dudas. Y me lancé contra él —confesó Ayame, con las mejillas encendidas—. Arrasé con todo lo que pude con una de mis técnicas acuáticas más poderosas. En ese momento no me importaba nada, sólo quería hundir ese maldito garito. Y Kaido me reconoció, por supuesto.
No dio más detalles sobre la conversación que mantuvieron. En aquel momento no le pareció un dato relevante para lo que de verdad importaba:
—Escuchad... Mientras estaba combatiendo con él, hubo un momento en el que... No sé muy bien cómo explicarlo, pero algo dentro de él pareció romperse... De repente, me suplicó ayuda, y se sujetaba el brazo donde lleva ese tatuaje de dragón como si le estuviese abrazando por dentro. Creo... Creo que ese tatuaje le está controlando. Y eso es así, y de verdad Akame también se ha unido a Dragón Rojo...
No finalizó la frase. Simplemente dejó que cayera su suposición sobre ellos como la lluvia de Amenokami.
—Llegué a pensarlo, y quizás llegué a sobrepasarme por una corazonada, pero mi oído nunca me engaña, Daruu. Lo sabes bien. Y no me quedaba tranquila dejándolo marchar sin más. No podría habérmelo perdonado.
—¿Qué esconden el omoide en el pescado? —Añadió Datsue—. Hay que reconocer que son imaginativos, los hijoputas.
—¿Y bien, qué pasó?
—Uno de los hombres que había allí le preguntó al tal Kincho -ese era el nombre que se había puesto- si Kaido-sama estaría contento con la mercancía. Parecía una especie de pago a cambio de protección, o yo qué sé. Ya no me importó nada más, después de ver lo que estaban haciendo, no tuve más dudas. Y me lancé contra él —confesó Ayame, con las mejillas encendidas—. Arrasé con todo lo que pude con una de mis técnicas acuáticas más poderosas. En ese momento no me importaba nada, sólo quería hundir ese maldito garito. Y Kaido me reconoció, por supuesto.
No dio más detalles sobre la conversación que mantuvieron. En aquel momento no le pareció un dato relevante para lo que de verdad importaba:
—Escuchad... Mientras estaba combatiendo con él, hubo un momento en el que... No sé muy bien cómo explicarlo, pero algo dentro de él pareció romperse... De repente, me suplicó ayuda, y se sujetaba el brazo donde lleva ese tatuaje de dragón como si le estuviese abrazando por dentro. Creo... Creo que ese tatuaje le está controlando. Y eso es así, y de verdad Akame también se ha unido a Dragón Rojo...
No finalizó la frase. Simplemente dejó que cayera su suposición sobre ellos como la lluvia de Amenokami.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)