24/02/2020, 11:49
— ¡AY, PERO MIRA QUÉ MONA ES!
Tras el grito, una mujer peliazul se abalanzó sobre Hana, la cual se quedó estatica. La chica apresó los mofletes de la kunoichi, que ahora sí que se moría de vergüenza. Miró a Reiji a ver si le echaba una mano, pero su compañero estaba apartando la mirada hacia el mar como si aquello no fuese con él.
Una vez sus mofletes habían transcendido la percepción del color rojo, entre el agarre de la peliazul y su propia vergüenza, ésta la soltó, propinandole dos besos antes de hacerlo. Entonces los ojos de Hana se toparon con los de su cliente, de un verde intenso, y se quedó aún más desorientada. La intensidad de su mirada la había pillado ya con las defensas bajas, ahora todo le daba vueltas alrededor de sus esmeraldas.
—¿Es Miura Shizuka-san? Nos envía Nohara Kazuki-san, del local El ultimo grito.
La voz de Reiji le devolvió un poco a la realidad, un poco, lo suficiente para retomar control de sus ojos y apartarlos de la peliazul. ¿Estaban en el puerto? Eso parecía. Tragó saliva para intentar reavivar su capacidad de pensar.
— So... somos los ninjas encargados de protegerla. — fue todo lo que logró decir, aún aturdida por todo lo sucedido.
Tras el grito, una mujer peliazul se abalanzó sobre Hana, la cual se quedó estatica. La chica apresó los mofletes de la kunoichi, que ahora sí que se moría de vergüenza. Miró a Reiji a ver si le echaba una mano, pero su compañero estaba apartando la mirada hacia el mar como si aquello no fuese con él.
Una vez sus mofletes habían transcendido la percepción del color rojo, entre el agarre de la peliazul y su propia vergüenza, ésta la soltó, propinandole dos besos antes de hacerlo. Entonces los ojos de Hana se toparon con los de su cliente, de un verde intenso, y se quedó aún más desorientada. La intensidad de su mirada la había pillado ya con las defensas bajas, ahora todo le daba vueltas alrededor de sus esmeraldas.
—¿Es Miura Shizuka-san? Nos envía Nohara Kazuki-san, del local El ultimo grito.
La voz de Reiji le devolvió un poco a la realidad, un poco, lo suficiente para retomar control de sus ojos y apartarlos de la peliazul. ¿Estaban en el puerto? Eso parecía. Tragó saliva para intentar reavivar su capacidad de pensar.
— So... somos los ninjas encargados de protegerla. — fue todo lo que logró decir, aún aturdida por todo lo sucedido.