27/02/2020, 13:02
Como era de esperar la Uzumaki esquivó sin mucha dificultad sendos kunai agachándose, dejando que los aceros chocaran entre ellos dejando un eco metálico. Pese a que no le supuso un gran problema evitar el ataque parecía que no se esperaba este escenario.
—¡Eh, cuidado con eso!
—¡Ya le avisé de que iba a ir con todo! —Respondió en tono jocoso el genin.
Pero la actitud burlona acabó pronto, en el momento que vio como su sensei iniciaba una carrera hacia él. Pudo apreciar una silueta, casi cual sombra, que se aproximaba y buscaba conectar una patada voladora. «No... ¡No, no, no!»
Takumi intentó esquivar el golpe echándose a un lado, pero la velocidad de la chūnin superaba con creces a la de su alumno y el golpe conectó en el lado izquierdo del cuerpo, entre el pectoral y el hombro.
—¡Agh! —Dio un pequeño grito de dolor al caer un par de metros de dónde le conectaron la patada.
Acto seguido se puso en pie, sabía que no podía ganar, pero tenía que dar lo mejor. Junko sabría parar en el momento adecuado y el kazejin tenía que demostrarle que podía convertirse en un gran shinobi. Ya recompuesto, mientras jadeaba sonoramente, ideó un plan para pillar desprevenida a su maestra. Los kunai seguían conectados por los hilos de chakra y se habían quedado detrás, por lo que los dirigió con un leve movimiento de dedos hacia la espalda de su contrincante, uno hacia su espalda y el otro hacia sus piernas.
—¡Eh, cuidado con eso!
—¡Ya le avisé de que iba a ir con todo! —Respondió en tono jocoso el genin.
Pero la actitud burlona acabó pronto, en el momento que vio como su sensei iniciaba una carrera hacia él. Pudo apreciar una silueta, casi cual sombra, que se aproximaba y buscaba conectar una patada voladora. «No... ¡No, no, no!»
Takumi intentó esquivar el golpe echándose a un lado, pero la velocidad de la chūnin superaba con creces a la de su alumno y el golpe conectó en el lado izquierdo del cuerpo, entre el pectoral y el hombro.
—¡Agh! —Dio un pequeño grito de dolor al caer un par de metros de dónde le conectaron la patada.
Acto seguido se puso en pie, sabía que no podía ganar, pero tenía que dar lo mejor. Junko sabría parar en el momento adecuado y el kazejin tenía que demostrarle que podía convertirse en un gran shinobi. Ya recompuesto, mientras jadeaba sonoramente, ideó un plan para pillar desprevenida a su maestra. Los kunai seguían conectados por los hilos de chakra y se habían quedado detrás, por lo que los dirigió con un leve movimiento de dedos hacia la espalda de su contrincante, uno hacia su espalda y el otro hacia sus piernas.
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