28/02/2020, 20:29
Daruu, que se había estado riendo a carcajada limpia, aún tardó algunos segundos en responder.
—Por mucha vida que le hayamos salvado —dijo Daruu, todavía limpiándose las lágrimas—, si vuelve a ver que me he colado en su aldea me arranca las pelotas.
Ayame, cruzada de brazos y con los ojos cerrados, asintió varias veces. Desde luego, a Hanabi no le haría ninguna gracia que Daruu, el mismo que había atentado contra la vida de uno de sus shinobi y después habían descubierto que podía teletransportarse al interior de la aldea como si nada, volviera a colarse como lo hizo aquella noche, en pleno despacho del Uzukage.
—Está bien, está bien. No fue la mejor de mis ideas. Lo reconozco —admitió Datsue—. ¡Tsk! Si es que tendríais que tener una marca de sangre en un sitio chulo. ¿Sabéis a lo que me refiero? Algún sitio de fiesta, de parranda de la buena.
«Oh, no. Más fiestecitas, no...» Ayame torció el gesto, aún recordando el día que Daruu y ella se fueron con la mismísima Arashikage de fiesta. Alcohol, multitudes, ruido... Desde luego, no era una experiencia que quisiese repetir.
—O mirad, incluso en la Villa de las Aguas Termales. ¡Estaríamos celebrándolo ahí en un chasquido! Porque no tendréis esa marca, ¿verdad? ¿VERDAD? —añadió, repentinamente interesado.
Y, en aquella ocasión, fue Ayame la que se echó a reír.
—No. No la tenemos. O al menos yo no la tengo —se apresuró a corregirse, intercambiando una mirada fugaz con Daruu—. Y aunque la tuviéramos, nosotros podemos teletransportarnos al instante, pero tú...
«Tú te quedarías en la estacada.» Completó su mente.
—Por mucha vida que le hayamos salvado —dijo Daruu, todavía limpiándose las lágrimas—, si vuelve a ver que me he colado en su aldea me arranca las pelotas.
Ayame, cruzada de brazos y con los ojos cerrados, asintió varias veces. Desde luego, a Hanabi no le haría ninguna gracia que Daruu, el mismo que había atentado contra la vida de uno de sus shinobi y después habían descubierto que podía teletransportarse al interior de la aldea como si nada, volviera a colarse como lo hizo aquella noche, en pleno despacho del Uzukage.
—Está bien, está bien. No fue la mejor de mis ideas. Lo reconozco —admitió Datsue—. ¡Tsk! Si es que tendríais que tener una marca de sangre en un sitio chulo. ¿Sabéis a lo que me refiero? Algún sitio de fiesta, de parranda de la buena.
«Oh, no. Más fiestecitas, no...» Ayame torció el gesto, aún recordando el día que Daruu y ella se fueron con la mismísima Arashikage de fiesta. Alcohol, multitudes, ruido... Desde luego, no era una experiencia que quisiese repetir.
—O mirad, incluso en la Villa de las Aguas Termales. ¡Estaríamos celebrándolo ahí en un chasquido! Porque no tendréis esa marca, ¿verdad? ¿VERDAD? —añadió, repentinamente interesado.
Y, en aquella ocasión, fue Ayame la que se echó a reír.
—No. No la tenemos. O al menos yo no la tengo —se apresuró a corregirse, intercambiando una mirada fugaz con Daruu—. Y aunque la tuviéramos, nosotros podemos teletransportarnos al instante, pero tú...
«Tú te quedarías en la estacada.» Completó su mente.

![[Imagen: kQqd7V9.png]](https://i.imgur.com/kQqd7V9.png)