10/03/2020, 11:55
—¿Y qué? ¡Hagamos una demostración de lo que podemos hacer!. Vayamos a ver el catálogo y elegimos una canción que ambas conozcamos.
Iba a contestar pero Eri no le dio tiempo, tiró de ella hacia el enorme cuaderno donde se listaban las canciones disponibles. En la primera pagina había una selección de las más usadas, la mayoria eran viejas de cojones, con lo cual, Hana se las conocía casi todas.
— Uy, mira, está la de "Dos kunoichis y un destino", un clasico. ¿Hay alguna que te llame la atención? De aquí las conozco todas, y saber cantar no sé cantar ninguna. — confesó con una risita nerviosa.
Leyendo el catalogo no se enteraron de lo que pasaba a sus espaldas, mientras el castaño se dedicaba a las fans, el rubio se había zafado de su atención para asomarse por detrás de las chicas.
— Esa la cantan cinco o seis veces cada hora, para vosotras mejor una canción acorde a vuestra belleza.
Hana se alejó de él asustada por la cercanía de la voz a su espalda, pegandose al pedestal sobre el cual estaba el cuaderno. Con su vasta experiencia en recibir halagos, la rubia usó todo su carisma para contestar.
— ¿Eh?
— Es broma, bueno, no es broma, pero no tengo intenciones oscuras, solo pediros si quereis hacer un doble dueto con nosotros. Conmigo y el mono ese. — señalando a su compañero que estaba despachando a un par de chicas con un gesto un tanto borde.
— ¿Un doble dueto? — preguntó al chico para después mirar a Eri en busca de su sabiduria.
El rubio solo asintió, mirandolas con ojos brillantes, llenos de ilusión.
Iba a contestar pero Eri no le dio tiempo, tiró de ella hacia el enorme cuaderno donde se listaban las canciones disponibles. En la primera pagina había una selección de las más usadas, la mayoria eran viejas de cojones, con lo cual, Hana se las conocía casi todas.
— Uy, mira, está la de "Dos kunoichis y un destino", un clasico. ¿Hay alguna que te llame la atención? De aquí las conozco todas, y saber cantar no sé cantar ninguna. — confesó con una risita nerviosa.
Leyendo el catalogo no se enteraron de lo que pasaba a sus espaldas, mientras el castaño se dedicaba a las fans, el rubio se había zafado de su atención para asomarse por detrás de las chicas.
— Esa la cantan cinco o seis veces cada hora, para vosotras mejor una canción acorde a vuestra belleza.
Hana se alejó de él asustada por la cercanía de la voz a su espalda, pegandose al pedestal sobre el cual estaba el cuaderno. Con su vasta experiencia en recibir halagos, la rubia usó todo su carisma para contestar.
— ¿Eh?
— Es broma, bueno, no es broma, pero no tengo intenciones oscuras, solo pediros si quereis hacer un doble dueto con nosotros. Conmigo y el mono ese. — señalando a su compañero que estaba despachando a un par de chicas con un gesto un tanto borde.
— ¿Un doble dueto? — preguntó al chico para después mirar a Eri en busca de su sabiduria.
El rubio solo asintió, mirandolas con ojos brillantes, llenos de ilusión.