10/03/2020, 12:45
—¿Por qué deberíamos hacer un dueto junto a vosotros si tenéis numerosas fans esperando para estar en ese lugar?
El rubio se limitó a ladear la cabeza como si no comprendiese la relación entre ambas cosas, mientras Hana miraba a uno y otra entre preocupada y aliviada de que Eri sacase el cuchillo con todo desconocido y no solo con ella aquél fatídico primer día.
— Sí, bueno, em... ¿Cuantas de esas chicas se han acercado al catálogo? No les interesa cantar, ni siquiera les interesamos nosotros, solo se ríen y quieren que les sigas el juego. — se encogió de hombros y suspiró para después volver a sonreír — Entonces ¿qué decís al doble dueto? Nunca podemos cantar casi ninguna canción con vocales femeninas.
— Pero un doble dueto... ¿no sería un cuarteto?
El chico abrió la boca para contestar cuando una mano le agarró la cabeza y lo obligó a doblarse, haciendo una reverencia hacia las kunoichis.
— Disculpe sus modales, Eri-san. — el castaño les había alcanzado y reverenciaba a la pelirroja mientras forzaba al rubio a imitarle. — Es un honor estar en su presencia, usted y su amiga están radiantes. Hacen sombra a los cerezos.
— ¿Eh?
El rubio se limitó a ladear la cabeza como si no comprendiese la relación entre ambas cosas, mientras Hana miraba a uno y otra entre preocupada y aliviada de que Eri sacase el cuchillo con todo desconocido y no solo con ella aquél fatídico primer día.
— Sí, bueno, em... ¿Cuantas de esas chicas se han acercado al catálogo? No les interesa cantar, ni siquiera les interesamos nosotros, solo se ríen y quieren que les sigas el juego. — se encogió de hombros y suspiró para después volver a sonreír — Entonces ¿qué decís al doble dueto? Nunca podemos cantar casi ninguna canción con vocales femeninas.
— Pero un doble dueto... ¿no sería un cuarteto?
El chico abrió la boca para contestar cuando una mano le agarró la cabeza y lo obligó a doblarse, haciendo una reverencia hacia las kunoichis.
— Disculpe sus modales, Eri-san. — el castaño les había alcanzado y reverenciaba a la pelirroja mientras forzaba al rubio a imitarle. — Es un honor estar en su presencia, usted y su amiga están radiantes. Hacen sombra a los cerezos.
— ¿Eh?