10/03/2020, 17:15
—¿Nos... conocemos?
El castaño que acababa de levantarse de su reverencia volvió a bajar la cabeza.
— Mil disculpas, nosotros fuimos espectadores del examen de chunin. Digamos que nuestro padre es influyente y nos consiguió un par de asientos, estábamos en primera fila cuando se desató el caos y también cuando saltaste a la arena. Eso es difícil de olvidar. Perdona mis modales, yo soy Ichiro y este es Jiro. — dijo señalando al rubio de forma poco formal para toda la educación que llevaba encima.
Si su padre era influyente no era de extrañar que hubiese tenido más de una mujer, ya que era normal tener tres cientos hijos con tal de encontrar un heredero digno para cualquiera que fuese el negocio que llevaba. Igual ese era un tema que no se debería tocar, podría ser sensible.
— Pero, ¿sois hermanos? ¡Si no os parecéis en nada! — lo que algunos podrían confundir con inocencia era inconsciencia.
Jiro se empezó a reír, sujetándose la tripa, ganándose una mirada enojada de Hana, mientras Ichiro le dedicaba una mirada del mismo calibre a ambos rubios.
— Solo compartimos padre. Jiro, comportate.
El rubio dejó de reirse, limpiandose una lagrimilla de los ojos aún sonriente.
— Ay, vale, vale. Es que mirala, es como un animal inofensivo, como un ciervecillo ante un carromato. En fin, aún no me habéis contestado.
El castaño que acababa de levantarse de su reverencia volvió a bajar la cabeza.
— Mil disculpas, nosotros fuimos espectadores del examen de chunin. Digamos que nuestro padre es influyente y nos consiguió un par de asientos, estábamos en primera fila cuando se desató el caos y también cuando saltaste a la arena. Eso es difícil de olvidar. Perdona mis modales, yo soy Ichiro y este es Jiro. — dijo señalando al rubio de forma poco formal para toda la educación que llevaba encima.
Si su padre era influyente no era de extrañar que hubiese tenido más de una mujer, ya que era normal tener tres cientos hijos con tal de encontrar un heredero digno para cualquiera que fuese el negocio que llevaba. Igual ese era un tema que no se debería tocar, podría ser sensible.
— Pero, ¿sois hermanos? ¡Si no os parecéis en nada! — lo que algunos podrían confundir con inocencia era inconsciencia.
Jiro se empezó a reír, sujetándose la tripa, ganándose una mirada enojada de Hana, mientras Ichiro le dedicaba una mirada del mismo calibre a ambos rubios.
— Solo compartimos padre. Jiro, comportate.
El rubio dejó de reirse, limpiandose una lagrimilla de los ojos aún sonriente.
— Ay, vale, vale. Es que mirala, es como un animal inofensivo, como un ciervecillo ante un carromato. En fin, aún no me habéis contestado.