11/03/2020, 13:42
La curiosidad de Hana se había adelantado a todo lo demás y ahora tanto ella como su sensei habían quedado en evidencia. Roja desde la punta de las orejas hasta la de la nariz, esta vez fue ella la que hizo una pequeña referencia.
— Lo-lo siento mucho, a veces no pienso lo que digo. — aunque era más raro que pensase, se irguió de nuevo antes de seguir hablando — Encantada, Ichiro-san, Jiro-san. Yo soy Himura Hana y Eri-san es mi sensei, pero hoy no venimos como kunoichis.
—Perdonad mi intromisión, pero mi pupila es mucho más temible de lo que parece. Y con respecto a su proposición, Jiro-san, me parece que no vamos a poder, estamos muy por debajo de su nivel...
Hana no estuvo muy segura de como tomarse las palabras de Eri, nunca había buscado ser temible, pero era cien veces mejor que infantil.
— ¿Nuestro nivel? — soltó otra carcajada — No te preocupes, mujer, esto no es ningún concurso, todos hemos venido a pasárnoslo bien ¿no?
La genin no era difícil de convencer y menos cuando se trataba de salir a cantar, asintió ante el entusiasmo de Jiro. Hasta que su mirada fue a Ichiro, que observaba la escena más serio que un guardia, con los brazos cruzados. Suspiró y plantó su mano sobre el hombro del rubio.
— Son demasiado educadas para mandarte a freir espárragos directamente, no las presiones, Jiro.
— Lo-lo siento mucho, a veces no pienso lo que digo. — aunque era más raro que pensase, se irguió de nuevo antes de seguir hablando — Encantada, Ichiro-san, Jiro-san. Yo soy Himura Hana y Eri-san es mi sensei, pero hoy no venimos como kunoichis.
—Perdonad mi intromisión, pero mi pupila es mucho más temible de lo que parece. Y con respecto a su proposición, Jiro-san, me parece que no vamos a poder, estamos muy por debajo de su nivel...
Hana no estuvo muy segura de como tomarse las palabras de Eri, nunca había buscado ser temible, pero era cien veces mejor que infantil.
— ¿Nuestro nivel? — soltó otra carcajada — No te preocupes, mujer, esto no es ningún concurso, todos hemos venido a pasárnoslo bien ¿no?
La genin no era difícil de convencer y menos cuando se trataba de salir a cantar, asintió ante el entusiasmo de Jiro. Hasta que su mirada fue a Ichiro, que observaba la escena más serio que un guardia, con los brazos cruzados. Suspiró y plantó su mano sobre el hombro del rubio.
— Son demasiado educadas para mandarte a freir espárragos directamente, no las presiones, Jiro.