13/03/2020, 22:26
—Tendrían sus motivos, Hana, no podíamos obligarles. Así que es mejor que disfrutemos el festival las dos juntas y ya. Vhumus a cachar peses.
No tenia ni idea de qué estaba diciendo Eri, pero estaba claro que no tenía ganas de darle pie en sus divagaciones, así que forzosamente, tuvo que pasar página y centrarse en el aquí y ahora. Su sensei, sin decirle nada que pudiese entender, marchó de nuevo a pasear por los puestos del festival en busca de algo.
— Sí, mejor así. — confirmó la rubia mientras seguía el ritmo a la pelirroja.
Eri no tardó en encontrar lo que buscaba, un puesto donde había que pescar peces con unas palas que tenían un papel impermeable que era tremendamente frágil. Había un par de niños intentandolo pero tras un gesto algo brusco, se les rompió el papel y el pez volvió a la libertad del acuario que había justo delante del escaparate donde se enseñaban todos los premios que uno podía ganar.
Si pescabas un pez, te podías llevar un llavero con forma de kunai, shuriken y demás utensilios ninja. Con dos peces, un peluche pequeño de una espiral, de una Uzumaki genérica o una espada. Tres peces ya era materia de altos vuelos, un peluche de un perro rojo de un manga famoso tamaño real y otro de un mapache gigante de color crema con manchas azules que parecía tener la rabia más que ser mono.
Hana miró el sitio con una mueca. Desde su Ren-chan peludita no había levantado cabeza con los peluches de animales.
— ¿Quieres intentarlo, Eri-san? Yo soy demasiado torpe para sacar ni uno.
No tenia ni idea de qué estaba diciendo Eri, pero estaba claro que no tenía ganas de darle pie en sus divagaciones, así que forzosamente, tuvo que pasar página y centrarse en el aquí y ahora. Su sensei, sin decirle nada que pudiese entender, marchó de nuevo a pasear por los puestos del festival en busca de algo.
— Sí, mejor así. — confirmó la rubia mientras seguía el ritmo a la pelirroja.
Eri no tardó en encontrar lo que buscaba, un puesto donde había que pescar peces con unas palas que tenían un papel impermeable que era tremendamente frágil. Había un par de niños intentandolo pero tras un gesto algo brusco, se les rompió el papel y el pez volvió a la libertad del acuario que había justo delante del escaparate donde se enseñaban todos los premios que uno podía ganar.
Si pescabas un pez, te podías llevar un llavero con forma de kunai, shuriken y demás utensilios ninja. Con dos peces, un peluche pequeño de una espiral, de una Uzumaki genérica o una espada. Tres peces ya era materia de altos vuelos, un peluche de un perro rojo de un manga famoso tamaño real y otro de un mapache gigante de color crema con manchas azules que parecía tener la rabia más que ser mono.
Hana miró el sitio con una mueca. Desde su Ren-chan peludita no había levantado cabeza con los peluches de animales.
— ¿Quieres intentarlo, Eri-san? Yo soy demasiado torpe para sacar ni uno.