30/03/2020, 18:39
-Ren... Yo debo quedarme aquí, tengo una cita con un amigo a final de mes. Una vez te recuperes... ¿Te importaría dar el informe a ti? -Preguntó por suavidad y conociendo perfectamente el enfado de su compañera.
— De acuerdo; no te preocupes, me ocupare de ello entonces. — añadió asintiendo, todavía algo molesta por el dolor.
Caminarón durante un breve rato por el pueblo; no por la extensión de este, si no por el lento y torpe paso de Ren, quien iba ayudada por Kisame en su caminata.
-Esta es la casa de la sanadora... Yo correré con todos los gastos de tu recuperación. Lo siento... -Dijo aún sin mirarles a la cara.
La kunoichi agradeció todavía algo molesta; algo se removía aún en su interior, aquella mentira casi le cuesta la vida. Una vez en el interior y tomando asiento con la ayuda de Kisame, volvió a reprimir a aquel pastor por lo acontecido, mientras la médica la atendía superficialmente. Pasó varios días en aquella pequeña "clínica" si se podía nombrar así; Kisame, quien como afirmó estaría durante bastante más tiempo en Yachi, la visitó varias veces durante aquel tiempo; no es que entablaran una larga y tendida conversación, de hecho el joven era bastante discreto, pero ella lo agradeció una y otra vez ya qué la instancia se le hacía más a mena; y que si no fuera por él, muy seguramente no lo hubiera llegado a contar.
Más pronto que tarde, emprendería el camino de vuelta a la villa de la Lluvia, en una pequeña caravana mercante que se ofreció a ayudarla, manteniendo en mente que debía informar de aquella situación, así como sobre lo acontecido. Oda siempre le advertía que este mundo no es blanco ni negro, que se mueve en una gran variedad de grises; pero sobre todo, se mueve entre las sombras y las mentiras. La muerte de aquella criatura la atormentaría durante algunos días más, pero aquella mentira que por poco le cuesta la vida, había plantado una que no tardaría en germinar.
— De acuerdo; no te preocupes, me ocupare de ello entonces. — añadió asintiendo, todavía algo molesta por el dolor.
Caminarón durante un breve rato por el pueblo; no por la extensión de este, si no por el lento y torpe paso de Ren, quien iba ayudada por Kisame en su caminata.
-Esta es la casa de la sanadora... Yo correré con todos los gastos de tu recuperación. Lo siento... -Dijo aún sin mirarles a la cara.
La kunoichi agradeció todavía algo molesta; algo se removía aún en su interior, aquella mentira casi le cuesta la vida. Una vez en el interior y tomando asiento con la ayuda de Kisame, volvió a reprimir a aquel pastor por lo acontecido, mientras la médica la atendía superficialmente. Pasó varios días en aquella pequeña "clínica" si se podía nombrar así; Kisame, quien como afirmó estaría durante bastante más tiempo en Yachi, la visitó varias veces durante aquel tiempo; no es que entablaran una larga y tendida conversación, de hecho el joven era bastante discreto, pero ella lo agradeció una y otra vez ya qué la instancia se le hacía más a mena; y que si no fuera por él, muy seguramente no lo hubiera llegado a contar.
Más pronto que tarde, emprendería el camino de vuelta a la villa de la Lluvia, en una pequeña caravana mercante que se ofreció a ayudarla, manteniendo en mente que debía informar de aquella situación, así como sobre lo acontecido. Oda siempre le advertía que este mundo no es blanco ni negro, que se mueve en una gran variedad de grises; pero sobre todo, se mueve entre las sombras y las mentiras. La muerte de aquella criatura la atormentaría durante algunos días más, pero aquella mentira que por poco le cuesta la vida, había plantado una que no tardaría en germinar.