3/04/2020, 14:02
El ataque había conectado y Takumi quiso retirar a su marioneta de la nube venenosa, pero en el momento que intentó retraer los hilos no conseguía sacar a Mono de ahí. «¿Pero qué cojones? No me jodas que ha agarrado a Mono...» Intentó tirar de la marioneta con más fuerza, pero parecía imposible sacarla de ahí y acto seguido escuchó un grito que venía de la cortina tóxica.
—¡Shunjukkyaku! —Y los hilos de chakra se estremecieron violentamente un instante antes de desaparecer.
De la nube salieron infinidad de astillas y pequeños trozos de madera del artilugio de combate, teniendo el kazejin que cubrirse la cara un poco y retrocediendo lentamente para que ninguna astilla se le clavara. Lo había destrozado hasta quedar irreconocible. «Mierda... No sé que ha hecho exactamente pero mejor que no me lo haga a mí.» La kusajin saltó para librarse del humo púrpura... y tosió. «Bien, el veneno hizo efecto. Ahora necesito desgastarla más, es casi imposible que salga de aquí de una pieza si se me acerca demasiado pero... ¡NO ME RENDIRÉ JAMAS!»
Su contrincante no tardó en volver a tomar una posición de combate, el veneno la iría carcomiendo poco a poco, pero le permitía seguir luchando sin mayor dificultad. Al ver esto el de Uzu sacó de su portaobjetos dos kunais y conectó con hilos de chakra uno a cada mano. Estos comenzaron a levitar suavemente mientras apuntaban hacia su rival de la Hierba. Salieron disparados hacia ella y a un metro antes de impactar, con un rápido movimiento de dedos efectuaron un movimiento de pinza, aproximándose un filo por cada costado.
—¡Shunjukkyaku! —Y los hilos de chakra se estremecieron violentamente un instante antes de desaparecer.
De la nube salieron infinidad de astillas y pequeños trozos de madera del artilugio de combate, teniendo el kazejin que cubrirse la cara un poco y retrocediendo lentamente para que ninguna astilla se le clavara. Lo había destrozado hasta quedar irreconocible. «Mierda... No sé que ha hecho exactamente pero mejor que no me lo haga a mí.» La kusajin saltó para librarse del humo púrpura... y tosió. «Bien, el veneno hizo efecto. Ahora necesito desgastarla más, es casi imposible que salga de aquí de una pieza si se me acerca demasiado pero... ¡NO ME RENDIRÉ JAMAS!»
Su contrincante no tardó en volver a tomar una posición de combate, el veneno la iría carcomiendo poco a poco, pero le permitía seguir luchando sin mayor dificultad. Al ver esto el de Uzu sacó de su portaobjetos dos kunais y conectó con hilos de chakra uno a cada mano. Estos comenzaron a levitar suavemente mientras apuntaban hacia su rival de la Hierba. Salieron disparados hacia ella y a un metro antes de impactar, con un rápido movimiento de dedos efectuaron un movimiento de pinza, aproximándose un filo por cada costado.