4/04/2020, 16:10
Pero el Kage Bunshin de Daruu quedó embelesado también por las plumas blancas, que descendían, sugerentes, en un apacible zig-zag. Era casi como una hamaca, que le mecía y le invitaba a relajarse. Sonrió de pura felicidad, y poco a poco, sus párpados se cerraron y cayó también en un sueño profundo.
—¡Pero qué haces, subnormal! —gritó el original, incapaz de creérselo. Pero tuvo que apartar la atención del clon y depositarla al completo en Ayame. La muchacha descendía con el sello especial del Kage Bunshin formado. Pero como si la muchacha quisiera atraer el desprecio de absolutamente todos los kusareños en el estadio, nuevamente volvió a sorprenderles desprendiendo de sí misma...
...a Kokuō.
»¿¡QUÉ!?
—Están luchando juntas —Kōri rompió su gélido mutis.
—¿¡Cómo?!
—¿¡Cómo!? —Kiroe y Zetsuo exclamaron a la vez. Uno, indignado, la otra sorprendida. Ninguno de los dos comprendiendo, quizás, todavía, cómo tenían que colaborar con un monstruo que les había arrebatado amigos, familia...
—Ayame y Kokuō. No es la primera vez que lo hace. Pero siempre lo ha hecho cuando estaba sola. Ahora, delante de tanta gente... Delante de la mismísima Morikage... No sé qué pretende...
—Está desafiándola —opinó Kiroe, dirigiendo una mirada al palco de Kusagakure. Desde allí era difícil distinguir la expresión de Kintsugi, y más con la capucha y la misteriosa máscara de mariposa que vestía—. Deberían controlarse, los dos. Está claro que es una mala víbora, pero son todavía demasiado jóvenes para comprender lo que podría acarrear una guerra abierta. Y más en este contexto. Con Kurama por ahí...
El ángel olvidó sus alas y recordó que en realidad vivía en el mar. La melodía de Ayame fue vista por el Byakugan —o al menos su chakra—, pero eso no impidió que fuera oída también. Los pies de Daruu se movieron en contra de su voluntad, mientras observaba impotente como el bijū en forma humana se dirigía hacia él a toda velocidad.
«¿Cuándo te has vuelto tan fuerte...?»
A duras penas, Daruu consiguió morderse el labio. Desactivó su dōjutsu.
No debía quedarse atrás, ¡maldita sea!
—¡Pero qué haces, subnormal! —gritó el original, incapaz de creérselo. Pero tuvo que apartar la atención del clon y depositarla al completo en Ayame. La muchacha descendía con el sello especial del Kage Bunshin formado. Pero como si la muchacha quisiera atraer el desprecio de absolutamente todos los kusareños en el estadio, nuevamente volvió a sorprenderles desprendiendo de sí misma...
...a Kokuō.
»¿¡QUÉ!?
· · ·
—Están luchando juntas —Kōri rompió su gélido mutis.
—¿¡Cómo?!
—¿¡Cómo!? —Kiroe y Zetsuo exclamaron a la vez. Uno, indignado, la otra sorprendida. Ninguno de los dos comprendiendo, quizás, todavía, cómo tenían que colaborar con un monstruo que les había arrebatado amigos, familia...
—Ayame y Kokuō. No es la primera vez que lo hace. Pero siempre lo ha hecho cuando estaba sola. Ahora, delante de tanta gente... Delante de la mismísima Morikage... No sé qué pretende...
—Está desafiándola —opinó Kiroe, dirigiendo una mirada al palco de Kusagakure. Desde allí era difícil distinguir la expresión de Kintsugi, y más con la capucha y la misteriosa máscara de mariposa que vestía—. Deberían controlarse, los dos. Está claro que es una mala víbora, pero son todavía demasiado jóvenes para comprender lo que podría acarrear una guerra abierta. Y más en este contexto. Con Kurama por ahí...
· · ·
El ángel olvidó sus alas y recordó que en realidad vivía en el mar. La melodía de Ayame fue vista por el Byakugan —o al menos su chakra—, pero eso no impidió que fuera oída también. Los pies de Daruu se movieron en contra de su voluntad, mientras observaba impotente como el bijū en forma humana se dirigía hacia él a toda velocidad.
«¿Cuándo te has vuelto tan fuerte...?»
A duras penas, Daruu consiguió morderse el labio. Desactivó su dōjutsu.
No debía quedarse atrás, ¡maldita sea!
![[Imagen: K02XwLh.png]](https://i.imgur.com/K02XwLh.png)