4/04/2020, 18:52
(Última modificación: 4/04/2020, 18:54 por Amedama Daruu. Editado 1 vez en total.)
—¡Claro que sabe lo que está haciendo! —repuso Kiroe—. ¡Trampas! ¡Eso lo que está haciendo! ¡EH, TÚ, DOS CONTRA UNO, MIERDA PARA CADA UNO! Zetsuo, así no, ¿eh? Yo así no apuesto ni un mísero ryō. ¡Pero bueno! —La mujer, indignada, se cruzó de brazos... y entonces se puso blanca como la leche.
—¡¡LOS BIJŪ NO SON ARMAS!! ¡¡¡TAMPOCO SON MONSTRUOS SEDIENTOS DE...!!
—¿¡PERO QUÉ HACE!?
Kokuō se le acercaba inevitablemente, como la parca que anunciaba el fin de sus días. Aquél espectro blanco de cuyos rumores habían surgido en el País del Agua. El Demonio de la Niebla.
—Volvemos a vernos las caras... Daruu —le dijo, con los labios torcidos ligeramente en una media sonrisa—. ¿Recuerda Kirigakure? Creo recordar que le debía una.
Daruu sintió un terrible calor subiéndole por el estómago, por el pecho, por el cuello.
—¡No, nonoNONONONONONONOOOOOOO!
Kokuō lanzó un perfectamente ejecutado Suiryūdan no Jutsu hacia su posición, que arrancó tablas de la madera del suelo, engulló a su Kage Bunshin e inevitablemente también le arrolló a él, clavándole sus falsas fauces de agua, cortándole la respiración, golpeándolo con la fuerza de un martillo hidráulico y haciéndole rodar por un enorme charco mientras tosía y temblaba violentamente, malherido y confundido. Escuchó la voz de Ayame, que hablaba a gritos.
«¿Qué...?»
—¡¡LOS BIJŪ NO SON ARMAS!! ¡¡¡TAMPOCO SON MONSTRUOS SEDIENTOS DE SANGRE!!! ¡¡PUEDEN SER NUESTROS COMPAÑEROS SI LES DAMOS LA OPORTUNIDAD Y SI LES ABRIMOS NUESTROS CORAZONES!! ¡¡¡LOS NECESITAMOS PARA ENFRENTARNOS A KURAMA!!! ¡¡¡Y ELLOS NOS NECESITAN A NOSOTROS!!!
«¿Qué haces...? Eres... eres de lo que no hay...»
El Hyūga se levantó lentamente del suelo, los brazos temblando, las piernas resbalándole en más de una ocasión. Escupió agua. Se agarró el costado cuando sintió una punzada de dolor al respirar. Se irguió completamente, respiró hondo un par de veces, asegurándose de que podía continuar. Y entonces...
—¡¡¡LOS BIJŪS SON CRIATURAS PODEROSAS, PERO TAMBIÉN HAY HUMANOS PODEROSOS QUE NO TODAS LAS VECES PUEDEN CONTROLAR SU FUERZA!!! —Daruu dirigió la vista al palco donde se encontraba Hanabi—. ¡¡¡SON TEMIBLES, PERO TAMBIÉN HAY HUMANOS QUE SON TEMIBLES CUANDO LOS SUYOS ESTÁN EN PELIGRO O CUANDO SE LES CONTRARIA!!! —Dirigió esta vez la mirada a los ojos de la Tormenta, de Amekoro Yui—. ¡¡¡ALGUNOS DE ELLOS PUEDEN SER MALVADOS, COMO KURAMA!!! ¡¡¡PERO TAMBIÉN HAY HUMANOS CON MALAS INTENCIONES!!! ¡¡¡NO FUERON LOS BIJŪ QUIENES PROVOCARON LA GRAN GUERRA DE LAS CINCO GRANDES ALDEAS, PRECISAMENTE!!! —Daruu miró al palco de Kintsugi, y luego volvió a dirigirse hacia Ayame al fin—. ¡¡¡LOS BIJŪ PUEDEN SER ENEMIGOS, PERO TAMBIÉN ALIADOS!!! ¡¡CONFIDENTES!! —Esta vez, bajó un poco la voz, y miró a los ojos de Ayame. No. Más allá de ellos.—. ¡Amigos!
—¿¡Pero qué hacen, Zetsuo!? —Kiroe se había inclinado para mirar directamente al padre de Ayame—. ¿¡PERO QUÉ ESTÁN HACIENDO!?
Daruu suspiró, cerró los ojos un momento y miró a Ayame.
—Bien, Ayame. Se acabó el juego. —El muchacho se llevó una mano al portaobjetos e introdujo dos pequeñas píldoras en su boca, a las que dio un buen mordisco. Luego, formuló el sello característico del Kage Bunshin. Dos clones idénticos a él se desprendieron a ambos lados. Todos desplegaron las Futatsu Mukei. Y en todos los filos chisporroteó un característico brillo eléctrico.
»Budō: Double Lightning Army.
Todos ellos comenzaron a correr hacia Ayame. El real al frente, y los dos clones a los lados, trazando una curva —y por tanto, rezagándose poco a poco.
—¡¡LOS BIJŪ NO SON ARMAS!! ¡¡¡TAMPOCO SON MONSTRUOS SEDIENTOS DE...!!
—¿¡PERO QUÉ HACE!?
· · ·
Kokuō se le acercaba inevitablemente, como la parca que anunciaba el fin de sus días. Aquél espectro blanco de cuyos rumores habían surgido en el País del Agua. El Demonio de la Niebla.
—Volvemos a vernos las caras... Daruu —le dijo, con los labios torcidos ligeramente en una media sonrisa—. ¿Recuerda Kirigakure? Creo recordar que le debía una.
Daruu sintió un terrible calor subiéndole por el estómago, por el pecho, por el cuello.
—¡No, nonoNONONONONONONOOOOOOO!
Kokuō lanzó un perfectamente ejecutado Suiryūdan no Jutsu hacia su posición, que arrancó tablas de la madera del suelo, engulló a su Kage Bunshin e inevitablemente también le arrolló a él, clavándole sus falsas fauces de agua, cortándole la respiración, golpeándolo con la fuerza de un martillo hidráulico y haciéndole rodar por un enorme charco mientras tosía y temblaba violentamente, malherido y confundido. Escuchó la voz de Ayame, que hablaba a gritos.
«¿Qué...?»
—¡¡LOS BIJŪ NO SON ARMAS!! ¡¡¡TAMPOCO SON MONSTRUOS SEDIENTOS DE SANGRE!!! ¡¡PUEDEN SER NUESTROS COMPAÑEROS SI LES DAMOS LA OPORTUNIDAD Y SI LES ABRIMOS NUESTROS CORAZONES!! ¡¡¡LOS NECESITAMOS PARA ENFRENTARNOS A KURAMA!!! ¡¡¡Y ELLOS NOS NECESITAN A NOSOTROS!!!
«¿Qué haces...? Eres... eres de lo que no hay...»
El Hyūga se levantó lentamente del suelo, los brazos temblando, las piernas resbalándole en más de una ocasión. Escupió agua. Se agarró el costado cuando sintió una punzada de dolor al respirar. Se irguió completamente, respiró hondo un par de veces, asegurándose de que podía continuar. Y entonces...
—¡¡¡LOS BIJŪS SON CRIATURAS PODEROSAS, PERO TAMBIÉN HAY HUMANOS PODEROSOS QUE NO TODAS LAS VECES PUEDEN CONTROLAR SU FUERZA!!! —Daruu dirigió la vista al palco donde se encontraba Hanabi—. ¡¡¡SON TEMIBLES, PERO TAMBIÉN HAY HUMANOS QUE SON TEMIBLES CUANDO LOS SUYOS ESTÁN EN PELIGRO O CUANDO SE LES CONTRARIA!!! —Dirigió esta vez la mirada a los ojos de la Tormenta, de Amekoro Yui—. ¡¡¡ALGUNOS DE ELLOS PUEDEN SER MALVADOS, COMO KURAMA!!! ¡¡¡PERO TAMBIÉN HAY HUMANOS CON MALAS INTENCIONES!!! ¡¡¡NO FUERON LOS BIJŪ QUIENES PROVOCARON LA GRAN GUERRA DE LAS CINCO GRANDES ALDEAS, PRECISAMENTE!!! —Daruu miró al palco de Kintsugi, y luego volvió a dirigirse hacia Ayame al fin—. ¡¡¡LOS BIJŪ PUEDEN SER ENEMIGOS, PERO TAMBIÉN ALIADOS!!! ¡¡CONFIDENTES!! —Esta vez, bajó un poco la voz, y miró a los ojos de Ayame. No. Más allá de ellos.—. ¡Amigos!
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—¿¡Pero qué hacen, Zetsuo!? —Kiroe se había inclinado para mirar directamente al padre de Ayame—. ¿¡PERO QUÉ ESTÁN HACIENDO!?
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Daruu suspiró, cerró los ojos un momento y miró a Ayame.
—Bien, Ayame. Se acabó el juego. —El muchacho se llevó una mano al portaobjetos e introdujo dos pequeñas píldoras en su boca, a las que dio un buen mordisco. Luego, formuló el sello característico del Kage Bunshin. Dos clones idénticos a él se desprendieron a ambos lados. Todos desplegaron las Futatsu Mukei. Y en todos los filos chisporroteó un característico brillo eléctrico.
»Budō: Double Lightning Army.
Todos ellos comenzaron a correr hacia Ayame. El real al frente, y los dos clones a los lados, trazando una curva —y por tanto, rezagándose poco a poco.
![[Imagen: K02XwLh.png]](https://i.imgur.com/K02XwLh.png)