5/04/2020, 14:34
(Última modificación: 5/04/2020, 14:34 por Aotsuki Ayame.)
Daruu se levantó lentamente y resbalándose con el agua. Su cuerpo temblaba, escupió agua en más de una ocasión, y estaba claro que estaba dolorido. Pero eso no le impidió sumarse a los gritos de Ayame:
—¡¡¡LOS BIJŪS SON CRIATURAS PODEROSAS, PERO TAMBIÉN HAY HUMANOS PODEROSOS QUE NO TODAS LAS VECES PUEDEN CONTROLAR SU FUERZA!!! —Los ojos perlados de Daruu se dirigieron al palco del Uzukage deliveradamente—. ¡¡¡SON TEMIBLES, PERO TAMBIÉN HAY HUMANOS QUE SON TEMIBLES CUANDO LOS SUYOS ESTÁN EN PELIGRO O CUANDO SE LES CONTRARIA!!! —Añadió, volviéndose hacia el palco de la Arashikage—. ¡¡¡ALGUNOS DE ELLOS PUEDEN SER MALVADOS, COMO KURAMA!!! ¡¡¡PERO TAMBIÉN HAY HUMANOS CON MALAS INTENCIONES!!! ¡¡¡NO FUERON LOS BIJŪ QUIENES PROVOCARON LA GRAN GUERRA DE LAS CINCO GRANDES ALDEAS, PRECISAMENTE!!! —Y culminó en el palco de la Morikage, antes de terminar volviéndose hacia Ayame, que sonreía—. ¡¡¡LOS BIJŪ PUEDEN SER ENEMIGOS, PERO TAMBIÉN ALIADOS!!! ¡¡CONFIDENTES!! —Bajó un poco más la voz cuando añadió—:¡Amigos!
Hubo un destello azulado en los ojos de Ayame. Un destello de reconocimiento.
—Amigos.
—¿¡PERO QUÉ HACE!? —chilló Kiroe, blanca como la leche, al escuchar los alaridos de Ayame—. ¿¡Pero qué hacen, Zetsuo!? ¿¡PERO QUÉ ESTÁN HACIENDO!?
—¡¡ME CAGO EN LA HOSTIA NO LO SÉ!! ¡¡PERO LOS VOY A MOLER A PALOS A LOS DOS!! —bramó el médico, lívido de ira.
¿¡En qué demonios estaban pensando esos dos mocosos?! ¡¿A qué cojones se creían que estaban jugando?!
—Bien, Ayame. Se acabó el juego —dijo Daruu, de vuelta a la seriedad.
«Malditas píldoras...» Gruñó Ayame para sus adentros, con la nariz arrugada, cuando le vio llevarse algo a la boca que había sacado de su portaobjetos.
Pero de nada servían las lamentaciones ni los reproches en un combate como aquel. Se acercaba la hora de la verdad, el momento decisivo. Daruu formuló el sello característico de replicación, y dos clones aparecieron a sus lados. Los tres Daruu desplegaron sus dos filos ocultos, los seis filos chisporrotearon al recubrirse de electricidad.
—Budō: Double Lightning Army.
Y Ayame sintió que se le ponía el vello de punta. Pero también había reparado en un pequeño detalle: Daruu había desactivado su Byakugan.
Se encontraban a unos veinte metros de distancia el uno del otro. Cuando sus oponentes echaron a correr hacia ella, Ayame echó mano del portaobjetos de su pierna derecha.
«Maldita sea... Ya vuelvo a estar falta de chakra, y he gastado los shuriken tontamente... No puedo usar el Suika contra esos clones si no quiero llevarme un buen calambrazo... ¿Entonces qué hago?» El cerebro de Ayame trataba de pensar a máxima velocidad.
Entonces se decidió. Espero a que Daruu y sus réplicas hubiesen recorrido aproximadamente la mitad de la distancia que los separaba y entonces arrojó algo entre los dos. Una densa nube de humo oscuro se expandió en seis metros a la redonda, ocultando su posición.
—¡¡¡LOS BIJŪS SON CRIATURAS PODEROSAS, PERO TAMBIÉN HAY HUMANOS PODEROSOS QUE NO TODAS LAS VECES PUEDEN CONTROLAR SU FUERZA!!! —Los ojos perlados de Daruu se dirigieron al palco del Uzukage deliveradamente—. ¡¡¡SON TEMIBLES, PERO TAMBIÉN HAY HUMANOS QUE SON TEMIBLES CUANDO LOS SUYOS ESTÁN EN PELIGRO O CUANDO SE LES CONTRARIA!!! —Añadió, volviéndose hacia el palco de la Arashikage—. ¡¡¡ALGUNOS DE ELLOS PUEDEN SER MALVADOS, COMO KURAMA!!! ¡¡¡PERO TAMBIÉN HAY HUMANOS CON MALAS INTENCIONES!!! ¡¡¡NO FUERON LOS BIJŪ QUIENES PROVOCARON LA GRAN GUERRA DE LAS CINCO GRANDES ALDEAS, PRECISAMENTE!!! —Y culminó en el palco de la Morikage, antes de terminar volviéndose hacia Ayame, que sonreía—. ¡¡¡LOS BIJŪ PUEDEN SER ENEMIGOS, PERO TAMBIÉN ALIADOS!!! ¡¡CONFIDENTES!! —Bajó un poco más la voz cuando añadió—:¡Amigos!
Hubo un destello azulado en los ojos de Ayame. Un destello de reconocimiento.
—Amigos.
. . .
—¿¡PERO QUÉ HACE!? —chilló Kiroe, blanca como la leche, al escuchar los alaridos de Ayame—. ¿¡Pero qué hacen, Zetsuo!? ¿¡PERO QUÉ ESTÁN HACIENDO!?
—¡¡ME CAGO EN LA HOSTIA NO LO SÉ!! ¡¡PERO LOS VOY A MOLER A PALOS A LOS DOS!! —bramó el médico, lívido de ira.
¿¡En qué demonios estaban pensando esos dos mocosos?! ¡¿A qué cojones se creían que estaban jugando?!
. . .
—Bien, Ayame. Se acabó el juego —dijo Daruu, de vuelta a la seriedad.
«Malditas píldoras...» Gruñó Ayame para sus adentros, con la nariz arrugada, cuando le vio llevarse algo a la boca que había sacado de su portaobjetos.
Pero de nada servían las lamentaciones ni los reproches en un combate como aquel. Se acercaba la hora de la verdad, el momento decisivo. Daruu formuló el sello característico de replicación, y dos clones aparecieron a sus lados. Los tres Daruu desplegaron sus dos filos ocultos, los seis filos chisporrotearon al recubrirse de electricidad.
—Budō: Double Lightning Army.
Y Ayame sintió que se le ponía el vello de punta. Pero también había reparado en un pequeño detalle: Daruu había desactivado su Byakugan.
Se encontraban a unos veinte metros de distancia el uno del otro. Cuando sus oponentes echaron a correr hacia ella, Ayame echó mano del portaobjetos de su pierna derecha.
«Maldita sea... Ya vuelvo a estar falta de chakra, y he gastado los shuriken tontamente... No puedo usar el Suika contra esos clones si no quiero llevarme un buen calambrazo... ¿Entonces qué hago?» El cerebro de Ayame trataba de pensar a máxima velocidad.
Entonces se decidió. Espero a que Daruu y sus réplicas hubiesen recorrido aproximadamente la mitad de la distancia que los separaba y entonces arrojó algo entre los dos. Una densa nube de humo oscuro se expandió en seis metros a la redonda, ocultando su posición.