13/04/2020, 20:37
—Antes me gustaría saber cómo lo llevas tú, Kazuma-kun — señaló Katsue, clavando sus ojos en él. Durante un momento, el fuego que solía haber en ellos se volvió a avivar —. No te ofendas, pero nosotras somos su familia. Tú eras su alumno. No es que infravalore una relación entre maestro y alumno, pero no esperaras que confíe de buenas a primeras.
»Ya nos han interrogado, y no han sacado nada. Pero estoy seguro de que a mucha gente le encantaría que nos condenaran, aunque sea poniendo palabra en nuestra boca que no hemos dicho.
—Es bueno ver que aun mantienes el temperamento, Katsue-san —respondió con su habitual calma.
El joven paseo sus grises ojos por la penumbra de la tienda durante unos instantes, para luego posarlos en Katsue.
—No me malinterpretes, por favor… No soy un sentimental que viene a compartir lagrimas ni a secarlas: no es lo mío, no sé cómo hacerlo, no quisiera tener que hacerlo —aclaro, tajante pero tranquilo—. Juro-sensei ha hecho mucho por mí, muchísimo. Creo que sería un poco desagradecido el apartarme por la incomodidad y hacer como que no quiero saber nada de quienes ha dejado atrás.
»En fin, que lo hago porque lo he asumido como un deber y porque me satisface, no porque busque alguna forma de altruismo.
Si, para él la amabilidad bien podía coincidir con cierto grado de egoísmo, en una combinación engañosa pero donde sus partes no se excluían mutuamente. Además, también lo movía la curiosidad, el saber que había quedado del núcleo familiar de Juro.
—En cuanto a mí: lo llevo con una calma resignada. La gente me señala y dice cosas; algunos son más atrevidos y se dirigen a mí con palabras rabiosas —explico como si fuera algo de menor importancia—. La vida es un poco más difícil, pero continua.
»Tambien me han hecho muchas preguntas difíciles. Parece que buscan alguna prueba de premeditación, planeamiento o intriga; aunque, obviamente, jamás hallarán algo como eso.
»Ya nos han interrogado, y no han sacado nada. Pero estoy seguro de que a mucha gente le encantaría que nos condenaran, aunque sea poniendo palabra en nuestra boca que no hemos dicho.
—Es bueno ver que aun mantienes el temperamento, Katsue-san —respondió con su habitual calma.
El joven paseo sus grises ojos por la penumbra de la tienda durante unos instantes, para luego posarlos en Katsue.
—No me malinterpretes, por favor… No soy un sentimental que viene a compartir lagrimas ni a secarlas: no es lo mío, no sé cómo hacerlo, no quisiera tener que hacerlo —aclaro, tajante pero tranquilo—. Juro-sensei ha hecho mucho por mí, muchísimo. Creo que sería un poco desagradecido el apartarme por la incomodidad y hacer como que no quiero saber nada de quienes ha dejado atrás.
»En fin, que lo hago porque lo he asumido como un deber y porque me satisface, no porque busque alguna forma de altruismo.
Si, para él la amabilidad bien podía coincidir con cierto grado de egoísmo, en una combinación engañosa pero donde sus partes no se excluían mutuamente. Además, también lo movía la curiosidad, el saber que había quedado del núcleo familiar de Juro.
—En cuanto a mí: lo llevo con una calma resignada. La gente me señala y dice cosas; algunos son más atrevidos y se dirigen a mí con palabras rabiosas —explico como si fuera algo de menor importancia—. La vida es un poco más difícil, pero continua.
»Tambien me han hecho muchas preguntas difíciles. Parece que buscan alguna prueba de premeditación, planeamiento o intriga; aunque, obviamente, jamás hallarán algo como eso.
![[Imagen: aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif]](https://i.pinimg.com/originals/aa/b6/87/aab687219fe81b12d60db220de0dd17c.gif)
