20/04/2020, 15:16
—Mmh... —Kiroe inspeccionaba cuidadosamente la botella de sake—. Vaya, es del bueno. Seguro que la cuenta se nos dispara un poquillo, ¿eh? —se rio, volviendo a llenar sendos vasos hasta el borde—. Qué remedio. Pero un día es un día.
Zetsuo la miró de reojo y gruñó por lo bajo mientras la mujer volvía a vaciar el chupito en su gaznate. Zetsuo hizo lo mismo, cerrando los ojos momentáneamente con una prolongada exhalación.
—Ni bebida dejas de parecerme un cardo borriquero arrugado, matasanos.
—Lo mismo podría decir de ti: sigues siendo la misma bruja piruja que siempre —gruñó el médico—. Ni siquiera el alcohol es capaz de cambiar eso. Pero tienes razón, un día es un día —agregó, alzando la mano que había dejado caída y apoyándola en su hombro con afabilidad.
Y entonces Kiroe sintió una corriente recorrer todo su cuerpo.
—Muchas gracias por invitarnos, Pastelera —Y tras dedicarle una cruel sonrisa, Zetsuo dejó el vaso sobre la barra y se levantó.
—Hora de irse, chicos.
Ajenos a lo que estaba sucediendo entre los adultos, Kōri fue el primero en levantarse y Ayame le siguió de cerca. Lástima que no podrían decir lo mismo de Kiroe. Si la pobre mujer intentaba levantarse, era más probable que terminara levantando un brazo o sacudiendo una pierna en el aire.
Zetsuo la miró de reojo y gruñó por lo bajo mientras la mujer volvía a vaciar el chupito en su gaznate. Zetsuo hizo lo mismo, cerrando los ojos momentáneamente con una prolongada exhalación.
—Ni bebida dejas de parecerme un cardo borriquero arrugado, matasanos.
—Lo mismo podría decir de ti: sigues siendo la misma bruja piruja que siempre —gruñó el médico—. Ni siquiera el alcohol es capaz de cambiar eso. Pero tienes razón, un día es un día —agregó, alzando la mano que había dejado caída y apoyándola en su hombro con afabilidad.
Y entonces Kiroe sintió una corriente recorrer todo su cuerpo.
—Muchas gracias por invitarnos, Pastelera —Y tras dedicarle una cruel sonrisa, Zetsuo dejó el vaso sobre la barra y se levantó.
—Hora de irse, chicos.
Ajenos a lo que estaba sucediendo entre los adultos, Kōri fue el primero en levantarse y Ayame le siguió de cerca. Lástima que no podrían decir lo mismo de Kiroe. Si la pobre mujer intentaba levantarse, era más probable que terminara levantando un brazo o sacudiendo una pierna en el aire.