21/04/2020, 15:12
Katsue le observó, con una expresión neutra. Sin embargo, al escuchar las últimas palabras del alumno de su hermano, no pudo evitar sonreír e incluso soltar un intento de carcajada.
— Si. No puedo imaginar dónde está o lo que estará haciendo, pero se estará sintiendo así. Ese es el Juro que conocemos — dijo, aunque luego, sus labios se volvieron a endurecer, hasta formar una línea recta —. Al menos, espero que lo siga siendo.
Se dejó caer sobre el mostrador, abatida. Quizá habían sido sus últimas palabras, o la forma en la que había hablado de Juro, pero Katsue no tenía fuerzas para cuestionar a ese chico que se negaba a marcharse ya renunciar a su buena fe y a lo que sentía su deber con su maestro. Así que, se resignó a que estuviera.
— Te seré sincera, Kazuma-kun. Creía conocer a mi hermano desde hace mucho. Sus primeros pasos como ninja, su inicio como genin. Yo misma le enseñé a manejar y le di sus primeras marionetas, herencia de nuestra madre. Formó equipo con dos más a los que llamó amigos, y poco a poco, empezó a abrirse a los demás. Todo iba... normal. Hasta que una noche fue llamado por el Morikage y cuando regresó, se había convertido en el guardián de la aldea — suspiró —. Desde entonces, fue como una enorme barrera entre los dos, ¿sabes? Una barrera incluso más grande que la que ocurrió cuando murió su padre.
— Si. No puedo imaginar dónde está o lo que estará haciendo, pero se estará sintiendo así. Ese es el Juro que conocemos — dijo, aunque luego, sus labios se volvieron a endurecer, hasta formar una línea recta —. Al menos, espero que lo siga siendo.
Se dejó caer sobre el mostrador, abatida. Quizá habían sido sus últimas palabras, o la forma en la que había hablado de Juro, pero Katsue no tenía fuerzas para cuestionar a ese chico que se negaba a marcharse ya renunciar a su buena fe y a lo que sentía su deber con su maestro. Así que, se resignó a que estuviera.
— Te seré sincera, Kazuma-kun. Creía conocer a mi hermano desde hace mucho. Sus primeros pasos como ninja, su inicio como genin. Yo misma le enseñé a manejar y le di sus primeras marionetas, herencia de nuestra madre. Formó equipo con dos más a los que llamó amigos, y poco a poco, empezó a abrirse a los demás. Todo iba... normal. Hasta que una noche fue llamado por el Morikage y cuando regresó, se había convertido en el guardián de la aldea — suspiró —. Desde entonces, fue como una enorme barrera entre los dos, ¿sabes? Una barrera incluso más grande que la que ocurrió cuando murió su padre.
Hablo / Pienso
Avatar hecho por la increible Eri-sama.
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Sellos implantados: Hermandad intrepida
- Juro y Datsue : Aliento nevado, 218. Poder:60