Otoño-Invierno de 221

Fecha fijada indefinidamente con la siguiente ambientación: Los ninjas de las Tres Grandes siguen luchando contra el ejército de Kurama allá donde encuentran un bastión sin conquistar. Debido a las recientes provocaciones del Nueve Colas, los shinobi y kunoichi atacan con fiereza en nombre de la victoria. Kurama y sus generales se encuentran acorralados en las Tierras Nevadas del Norte, en el País de la Tormenta. Pero el invierno está cerca e impide que cualquiera de los dos bandos avance, dejando Oonindo en una situación de guerra fría, con pequeñas operaciones aquí y allá. Las villas requieren de financiación tras la pérdida de efectivos en la guerra, y los criminales siguen actuando sobre terreno salpicado por la sangre de aliados y enemigos, por lo que los ninjas también son enviados a misiones de todo tipo por el resto del mundo, especialmente aquellos que no están preparados para enfrentarse a las terribles fuerzas del Kyuubi.
#22
El cliente se limitó a asentir, aparentemente conforme con los modales de aquellos ninjas. Su aire de superioridad era tan palpable, tan aplastante, que no cabían más palabras que las de educación y servilismo. Casi parecía que aquel tipo estuviera usando algún jutsu sobre los muchachos para cautivarles —o aterrorizarles—, pero lo cierto era que no se trataba de nada de eso; el carisma era un talento no reservado sólo a los ninjas. Yamaguchi Egin derrochaba carisma puro y sin refinar, como si por sólo pensarlo ya fuese el dueño y señor de la misma realidad. Con un simple gesto de su mano el capataz entendió, desapareciendo tras el umbral de la persiana metálica, mientras el señor Yamaguchi esperaba en silencio. Observando a sus ninjas.

El capataz de obreros del almacén volvió a los pocos minutos. Iba acompañado de un muchacho que tendría la edad de Kisame, vestido también con mono de trabajo, y que remolcaba una enorme carreta repleta de cajas. Las mismas eran de cartón y estaban selladas, todas etiquetadas inequívocamente con... "Amermelada". El mozo de almacén dejó la carreta junto a los dos genin y volvió a sus quehaceres. Yamaguchi ni siquiera le dedicó una mirada; se limitó a intercambiar una con su capataz, y volver adentro.

Sólo cuando la figura del dueño de una de las corporaciones de alimentación y distribución —y quién sabe de qué más— más grandes de Arashi no Kuni desapareció tras aquella persiana metálica, el capataz dejó escapar un suspiro de alivio, como si hubiese estado aguantando la respiración todo aquel rato. Se secó el sudor de la frente con el dorso de la mano y miró a los tres shinobi como si acabara de reparar en su presencia.

A ver, vamos al lío —dijo por fin, señalando la carreta de remolque—. Son veinte cajas, tienen que llegar todas, ¿estamos? Y en buen estado, claro. El reparto tiene que estar hecho antes de hoy a las seis, que es cuando se suele cerrar inventario —de uno de los bolsillos de su mono de trabajo sacó una hoja de papel arrugada que le entregó a Ebisu—. Ahí están todos los clientes a los que hay que dejarles muestras. Un par de cajas por cliente, si alguno os pide más, pues le dejais más. Si se os acaban, volveis mañana a por más.

El chūnin enarcó una ceja.

¿Mañana? No, no, me parece que te estás equivocando, amigo. La misión es para hoy. Mañana nosotros no queremos tener nada que ver con esto —replicó, con la destreza de quien ha tenido que meterle las cabras en el corral a más de un cliente a lo largo de los años.

Contrariado, el capataz no hizo intento alguno por disimular su molestia, pero tampoco parecía dispuesto a verbalizarla de más. Tal vez no quería cruzar alguna línea roja, o tal vez simplemente estaba demasiado ocupado como para discutir.

Como sea, "amigo" —masculló al fin—. Vosotros hacedlo así y no habrá problemas. Del mañana ya se encargará mi jefe de gestionarlo con la tuya. Que los de arriba siempre acaban entendiéndose, ¿eh? —Ebisu se limitó a encogerse de hombros, su rostro enunciando un claro "ese no va a ser nuestro problema"—. Ale, que os sea leve.

El capataz se dio media vuelta, pero antes de que desapareciera tras la persiana metálica, pareció recordar algo. Dio media vuelta y, señalando la arrugada lista de clientes que el chūnin tenía en la mano, remarcó unas palabras.

Ah, y por cierto... Lo pone ahí bien claro, pero os lo repito para que no se os olvide. Tenéis que entregarle las dos cajas que tienen la etiqueta amarilla a la gente de Ferrocarriles. Muy importante eso.

Ebisu asintió con la misma indiferencia con la que afrontaba el resto de las cosas, y el capataz volvió adentro del almacén. Con una media sonrisa en los labios, el sensei se volvió hacia sus alumnos.

Bueno, los he conocido peores —admitió—. Si hay que entregar dos cajas a los de Ferrocarriles eso significa que vamos a tener que patearnos toda la Villa varias veces, así que mejor empezar ya. Uno de vosotros que agarre esa carreta y empiece a remolcar mientras el otro, no sé, nos canta algo para animarnos. ¿No es así como funciona?

El bárbaro hace el trabajo pesado y el bardo sube la moral del equipo; era de cajón. Divertido, Ebisu miró a sus dos alumnos, tratando de decidir en su cabeza quién podía ser cuál.


Para hacerlo algo más interesante, os propongo implementar un poco de dados. Así no nos limitamos a rolear 3-4 turnos de "llego a X sitio y entrego unas cajas", y le ponemos algo de picante a la misión.

El sistema de entrega de la mercancía que os propongo es el siguiente:

Hay que hacer 5 entregas en total. La dificultad inicial es de 6.
  • Para remolcar la carreta cargada de mercancía hay que hacer una tirada de Fuerza:
    • Éxito: entrega completada
    • Fallo: turno perdido
    • Fracaso: algo inesperado y potencialmente malo para la misión ocurrirá...
  • Al final de cada turno que un pj pase intentando llevar la carreta, deberá hacer una tirada de Aguante:
    • Éxito: la dificultad de las tiradas se reduce en -1
    • Fallo: -5 Aguante
    • Fracaso: la dificultad de las tiradas aumenta en +1

Las tiradas se hacen con d10 (dados de 10 caras); podéis usar dados que tengais en casa, herramientas online, etc. Me fío de vosotros, no hace falta que me pongáis ninguna "prueba" de qué os ha salido XD Cuando hagáis una tirada, tiráis tantos dados como el atributo/10. Por ejemplo, si Ren hace una tirada de Fuerza, tirará 4 dados de 10 caras.

La dificultad de las tiradas determina qué número tenéis que sacar en la tirada para que se considere exitosa. Si la dif. es 6, cada dado que saque 6 o más es un éxito. Si en una tirada no hay éxitos, se considera un fallo. Si en una tirada no hay éxitos y hay al menos un "1", se considera un fracaso.

Para narrar esto, poneos de acuerdo en quién va a remolcar la carga primero, haced tiradas y luego rolead en consecuencia. En principio yo postearé cada turno, pero puede ser que en algún turno no haga falta (por ejemplo, si no conseguís avanzar pero tampoco sacáis un fracaso en la tirada de Fuerza...); en ese caso os lo comentaré para que sigais vosotros.

Importante: aunque he querido meter el sistema de dados para darle más dinamismo a la misión, eso no significa que sólo podais jugar con eso. Cualquier idea que se os ocurra y que tenga sentido on-rol para ganar ventaja, hacer más eficiente el reparto, etc. es bienvenida y será valorada muy positivamente por un servidor.
Diálogo - «Pensamiento» - Narración

Mangekyō utilizado por última vez: Flama, Verano de 220

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Mensajes en este tema
(D) El perro y la Amermelada - por Uchiha Akame - 16/02/2020, 21:50
RE: (D) El perro y la Amermelada - por Uchiha Akame - 25/04/2020, 12:00


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