4/05/2020, 00:58
—Bueno, al menos sabes que funciona en algo, no es que no se te de bien la técnica y por eso no puedas hacerla. ¿Has probado a visualizar primero la imagen que quieres en ti mismo en tu cabeza? A ver, prúebalo, cierra los ojos e inténtalo de nuevo. —Le pidió.
—¿Visualizar la imagen primero? Voy a probar.
Para cuando se volvió a colocar para intentarlo su tono de piel había vuelto ya al original, no era solo que no consiguiera completarlo, si no que tampoco podía mantenerlo en el tiempo más de una docena de segundos.
Cerró sus ojos, como le había indicado la jōnin, respiró profundamente un par de veces mientras despejaba la mente y visualizó la imagen que quería replicar. Era la de su sensei, le era más fácil ya que cuando entrenaba solía ser con ella, probablemente la imagen más clara que tenía de un habitante del Remolino junto a la de Airi. «A ver... Céntrate... Piensa claramente en Junko-sensei...» Inspiró profundamente y comenzó a ejecutar la cadena de sellos. «Perro... Jabalí... Caballo...» Y una nube de humo surgió cubriendo al shinobi, algo más grande que la anterior vez, pero aún no era del tamaño habitual para un Henge no Jutsu.
Takumi abrió los ojos y se comenzó a mirar... Nada parecía haber avanzado desde la anterior vez. Volvió a remangarse y una sonrisa se dibujó en su rostro, esta vez el color de su piel había llegado a completar sus brazos.
—¡M-mira, mira! ¡Esta vez he conseguido cambiar algo más! —Tenía una sonrisa de oreja a oreja, no sería algo de lo que alegrarse para cualquiera ya que la técnica no había sido completada, pero llevaba ya casi un mes atascado con el Henge y esto le había puesto de muy buen humor. Por muy mínimo que fuera el avance. —Tengo que mejorar más mi ninjutsu... ¡Pero un avance es un avance! Mil gracias Eri-san. —Le dedicó una reverencia. —Creo que ya entiendo por donde dirigir el entrenamiento de esto.
—¿Visualizar la imagen primero? Voy a probar.
Para cuando se volvió a colocar para intentarlo su tono de piel había vuelto ya al original, no era solo que no consiguiera completarlo, si no que tampoco podía mantenerlo en el tiempo más de una docena de segundos.
Cerró sus ojos, como le había indicado la jōnin, respiró profundamente un par de veces mientras despejaba la mente y visualizó la imagen que quería replicar. Era la de su sensei, le era más fácil ya que cuando entrenaba solía ser con ella, probablemente la imagen más clara que tenía de un habitante del Remolino junto a la de Airi. «A ver... Céntrate... Piensa claramente en Junko-sensei...» Inspiró profundamente y comenzó a ejecutar la cadena de sellos. «Perro... Jabalí... Caballo...» Y una nube de humo surgió cubriendo al shinobi, algo más grande que la anterior vez, pero aún no era del tamaño habitual para un Henge no Jutsu.
Takumi abrió los ojos y se comenzó a mirar... Nada parecía haber avanzado desde la anterior vez. Volvió a remangarse y una sonrisa se dibujó en su rostro, esta vez el color de su piel había llegado a completar sus brazos.
—¡M-mira, mira! ¡Esta vez he conseguido cambiar algo más! —Tenía una sonrisa de oreja a oreja, no sería algo de lo que alegrarse para cualquiera ya que la técnica no había sido completada, pero llevaba ya casi un mes atascado con el Henge y esto le había puesto de muy buen humor. Por muy mínimo que fuera el avance. —Tengo que mejorar más mi ninjutsu... ¡Pero un avance es un avance! Mil gracias Eri-san. —Le dedicó una reverencia. —Creo que ya entiendo por donde dirigir el entrenamiento de esto.
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