12/05/2020, 12:10
Eri esperó a la contestación del chico. A veces solía arrepentirse por su efusividad, pero la sonrisa de oreja a oreja justo después de su afirmación hizo que su duda se redujese a cenizas. Antes de conocerle, realmente pensó que le recordaría a Juro, pero cuando por fin lo tenía delante eliminó todos aquellos pensamientos que los relacionaban y descubrió que Tsukisame Takumi era, sin duda, un gran chico que nunca había podido conocer hasta ahora.
—Pero Eri-san, no digas que te has conformado. Eres aún muy joven, vamos seguro que somos de la misma quinta más o menos, —Eri le echó una ojeada a Takumi mientras hablaba, curiosa por lo que acababa de decir—¡y ya eres una kunoichi de élite!
Fue el turno de la Uzumaki el sonrojarse por las palabras del chico, pero pronto se pasaron aquellos colores, más curiosa por las palabras del joven que por su cumplido. ¿Ambos tendrían unos diecisiete años? ¿Y por qué le había echado trece? ¿Acaso ahora lo vería más como a Hana? Igualmente, no le dio más importancia que aquella. Ya echaría una ojeada a su expediente...
Pero Takumi no se detuvo ahí, continuó dándole ánimos para que no se conformase, para que continuara con sus ambiciones y lograr conseguir aquello que buscaba: servir a la villa de la mejor forma posible. La sonrisa de la chica ya era permanente en su rostro e incluso le comenzaban a doler las mejillas, pero no le importaba.
Era una sensación agradable.
—Al fin y al cabo compartes sangre con Shiona-sama, no llegué a conocerla por desgracia, pero mi sensei habla maravillas de ella. Eres una Uzumaki y seguro que encontrarás mil y un maneras de hacer de Uzushiogakure no Sato un lugar mil veces mejor... ¡Y yo estaré ahí para verlo!
Cuando escuchó sus palabras en los labios del chico algo se removió en su pecho, y, sin pensarlo, se tiró hacia él para darle un abrazo, impulsada por la alegría y aquello que sentía en su interior, sin comprender, quizá, que estaba cruzando una línea que no debería.
—Gracias, Takumi-san —murmuró.
—Pero Eri-san, no digas que te has conformado. Eres aún muy joven, vamos seguro que somos de la misma quinta más o menos, —Eri le echó una ojeada a Takumi mientras hablaba, curiosa por lo que acababa de decir—¡y ya eres una kunoichi de élite!
Fue el turno de la Uzumaki el sonrojarse por las palabras del chico, pero pronto se pasaron aquellos colores, más curiosa por las palabras del joven que por su cumplido. ¿Ambos tendrían unos diecisiete años? ¿Y por qué le había echado trece? ¿Acaso ahora lo vería más como a Hana? Igualmente, no le dio más importancia que aquella. Ya echaría una ojeada a su expediente...
Pero Takumi no se detuvo ahí, continuó dándole ánimos para que no se conformase, para que continuara con sus ambiciones y lograr conseguir aquello que buscaba: servir a la villa de la mejor forma posible. La sonrisa de la chica ya era permanente en su rostro e incluso le comenzaban a doler las mejillas, pero no le importaba.
Era una sensación agradable.
—Al fin y al cabo compartes sangre con Shiona-sama, no llegué a conocerla por desgracia, pero mi sensei habla maravillas de ella. Eres una Uzumaki y seguro que encontrarás mil y un maneras de hacer de Uzushiogakure no Sato un lugar mil veces mejor... ¡Y yo estaré ahí para verlo!
Cuando escuchó sus palabras en los labios del chico algo se removió en su pecho, y, sin pensarlo, se tiró hacia él para darle un abrazo, impulsada por la alegría y aquello que sentía en su interior, sin comprender, quizá, que estaba cruzando una línea que no debería.
—Gracias, Takumi-san —murmuró.
![[Imagen: ksQJqx9.png]](https://i.imgur.com/ksQJqx9.png)