13/05/2020, 23:06
—Sólo necesita vías, creo. —Ranko asintió ante el comentario del peliblanco.
A Kazuma le había encantado el viaje, y la chica estaba complacida de que así fuese. ¡Nada mejor para comenzar una misión que tener los ánimos en alto! No les costó encontrar una posada cerca, pues tal vez la gente de Inaka había sabido aprovechar el boom del ferrocarril. Se instalaron en sendos cuartos y se despidieron.
—Descansa, Kazuma-san.
Del lado de Ranko, fue una noche-madrugada tranquila. Como ya había dormido un buen rato en el tren, no le costó despertarse la primera luz. Hizo algo de calentamiento al lado de su cama, unos minutos para activar su cuerpo. Luego se preparó para salir.
No le parecía muy amable apresurar mucho a la gente, así que fue al cuarto de Kazuma y golpeó la puerta lo suficiente para hacerse escuchar.
—Kazuma-san. ¡Bu-buenos días! No hay que tardar m-mucho, así iré a desayunar, ¿está bien? ¡Te espero! ¡Y-Yo lo invito! —No esperaría a que el chico le atendiera, sino que iría al comedor.
La comida no era de primera calidad, pero estaba suficientemente buena para comenzar el día con ganas. Ranko tomaría un trío de bollos de pan, un par de huevos fritos con tocino que parecía más aceite que carne y una porción de fruta que no supo identificar. Ya que Kazuma se había adelantado a pagar su cuarto, a Ranko no le molestó en pagar el desayuno del par.
Una vez que el peliblanco bajase, y se topara con una kunoichi con boca llena, podrían ponerse en marcha hacia el sur, hacia las Minas de Akuma.
”No, espera, era hacia el norte, ¿no? O hacia… ahm…” Se rascó el mentón mientras masticaba ”Debo de preguntarle a alguien de aquí antes de que salgamos…”
A Kazuma le había encantado el viaje, y la chica estaba complacida de que así fuese. ¡Nada mejor para comenzar una misión que tener los ánimos en alto! No les costó encontrar una posada cerca, pues tal vez la gente de Inaka había sabido aprovechar el boom del ferrocarril. Se instalaron en sendos cuartos y se despidieron.
—Descansa, Kazuma-san.
Del lado de Ranko, fue una noche-madrugada tranquila. Como ya había dormido un buen rato en el tren, no le costó despertarse la primera luz. Hizo algo de calentamiento al lado de su cama, unos minutos para activar su cuerpo. Luego se preparó para salir.
No le parecía muy amable apresurar mucho a la gente, así que fue al cuarto de Kazuma y golpeó la puerta lo suficiente para hacerse escuchar.
—Kazuma-san. ¡Bu-buenos días! No hay que tardar m-mucho, así iré a desayunar, ¿está bien? ¡Te espero! ¡Y-Yo lo invito! —No esperaría a que el chico le atendiera, sino que iría al comedor.
La comida no era de primera calidad, pero estaba suficientemente buena para comenzar el día con ganas. Ranko tomaría un trío de bollos de pan, un par de huevos fritos con tocino que parecía más aceite que carne y una porción de fruta que no supo identificar. Ya que Kazuma se había adelantado a pagar su cuarto, a Ranko no le molestó en pagar el desayuno del par.
Una vez que el peliblanco bajase, y se topara con una kunoichi con boca llena, podrían ponerse en marcha hacia el sur, hacia las Minas de Akuma.
”No, espera, era hacia el norte, ¿no? O hacia… ahm…” Se rascó el mentón mientras masticaba ”Debo de preguntarle a alguien de aquí antes de que salgamos…”
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