7/06/2020, 02:57
(Última modificación: 7/06/2020, 02:59 por Sagiso Ranko. Editado 1 vez en total.)
"Me di cuenta de algo, Reiji-san."
Komachi, la madre de Ranko, le había aconsejado varias veces retroceder y analizar a su enemigo. ¿Y qué sabía de Sasaki Reiji? Antes del combate, solo sabía que era un espadachín. Durante los intercambios, descubrió que podía usar elemento Relámpago, además de una chula técnica cuerpo a cuerpo, y Ranko contaba con ello.
"Me di cuenta que te gusta agarrar al contrincante para asegurar tu golpe."
El ataque con el kunai no era lo importante, y no le habría importado fallarlo, aunque claro, no esperaba conectarlo. Lo importante era entrar en el rango del chico y continuar avanzando a paso firme. Y Reiji reaccionó a como la Kusajin esperaba: asiéndole de la blusa. La mano derecha de la kunoichi, que había ido a buscar la wakizashi pero no se había hecho con ella, se movió para apresar fuertemente la muñeca del Uzujin. A como había sentido el tirón en su pantalón hacía varios momentos, estimaba que, a grandes rasgos, ella tendría mejor agarre que él.
"Si tú aciertas, yo también lo haré" pensó mientras su chakra fluía a su pierna.
Hubo entonces dos destellos, uno justo después del otro. El primero surgió del filo del Uzujin, una estocada que se sintió como una descarga de cuchillas atravesando el ya adolorido abdomen de Ranko, y que le dolió hasta el alma. El segundo surgió de la pierna de la Kusajin, quien lanzó una serie de diez patadas en poco más de un segundo, todas dirigidas a la cara de su oponente.
Ranko no soltaría la mano de Reiji sino hasta después de que ambas técnicas impactaran. Su vientre ardía en demasía, y sangraba mucho. Retrocedió, apretando aún más los dientes.
"No caigas, no caigas, no caigas."
Se sentía peor de lo que se veía, como si sus ánimos disminuyeran rápidamente junto a su fuerza. Percibía que no podría aguantar por mucho, y en cualquier momento caería rendida. Su visión se nubló por un momento. No estaba del todo segura de qué haría a partir de allí. Si Reiji resistía su jutsu, Ranko no tendría ya oportunidad.
"¡No! ¡No caigas!"
—U-un guerrero —dijo con voz cansada mientras alzaba con sumo trabajo sus brazos, en guardia —. Un gran guerrero en verdad.
Komachi, la madre de Ranko, le había aconsejado varias veces retroceder y analizar a su enemigo. ¿Y qué sabía de Sasaki Reiji? Antes del combate, solo sabía que era un espadachín. Durante los intercambios, descubrió que podía usar elemento Relámpago, además de una chula técnica cuerpo a cuerpo, y Ranko contaba con ello.
"Me di cuenta que te gusta agarrar al contrincante para asegurar tu golpe."
El ataque con el kunai no era lo importante, y no le habría importado fallarlo, aunque claro, no esperaba conectarlo. Lo importante era entrar en el rango del chico y continuar avanzando a paso firme. Y Reiji reaccionó a como la Kusajin esperaba: asiéndole de la blusa. La mano derecha de la kunoichi, que había ido a buscar la wakizashi pero no se había hecho con ella, se movió para apresar fuertemente la muñeca del Uzujin. A como había sentido el tirón en su pantalón hacía varios momentos, estimaba que, a grandes rasgos, ella tendría mejor agarre que él.
"Si tú aciertas, yo también lo haré" pensó mientras su chakra fluía a su pierna.
Hubo entonces dos destellos, uno justo después del otro. El primero surgió del filo del Uzujin, una estocada que se sintió como una descarga de cuchillas atravesando el ya adolorido abdomen de Ranko, y que le dolió hasta el alma. El segundo surgió de la pierna de la Kusajin, quien lanzó una serie de diez patadas en poco más de un segundo, todas dirigidas a la cara de su oponente.
Ranko no soltaría la mano de Reiji sino hasta después de que ambas técnicas impactaran. Su vientre ardía en demasía, y sangraba mucho. Retrocedió, apretando aún más los dientes.
"No caigas, no caigas, no caigas."
Se sentía peor de lo que se veía, como si sus ánimos disminuyeran rápidamente junto a su fuerza. Percibía que no podría aguantar por mucho, y en cualquier momento caería rendida. Su visión se nubló por un momento. No estaba del todo segura de qué haría a partir de allí. Si Reiji resistía su jutsu, Ranko no tendría ya oportunidad.
"¡No! ¡No caigas!"
—U-un guerrero —dijo con voz cansada mientras alzaba con sumo trabajo sus brazos, en guardia —. Un gran guerrero en verdad.
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