1/08/2020, 04:19
Ranko rió con el chiste de su amigo.
—¡N-no, claro que no por lo del sellado! —Agitó su mano un par de veces —. Es… Violeta-san se ve c-como una mujer fuerte y capaz. Toda una guerrera, con muchas habilidades. ¡E-es versátil con el Doton! T-tal vez… Tal vez pueda aprender mucho de ella, si me lo permite... —El consejo del peliblanco le hizo bajar la mirada un poco. Ya sin el respirador, se le notaría mucho más el rojo de sus mejillas —. S-siento mi reacción. C-creo que… Creo que sí me… deslumbró. Un poco. ¡P-pero no he perdido nuestro objetivo aquí, Kazuma-san!
Terminaría con una amplia sonrisa y un puño a medio alzar.
”¿Deberíamos de mencionar a Violeta-san cuando contemos lo que pasó?”
Al entrar a la tienda, Yōgi les preguntó sobre el maletín. Estaba acompañado de Uragiri. Kazuma fue quien habló primero, y les contó sobre el túnel, el cadáver y la ausencia de oro. Mientras tanto, una idea surcó la mente de Ranko.
”No encontramos a nadie más, sólo a este hombre. Y nadie más entró a la cueva, según Yōgi-san. Nadie excepto… Uragiri-san. Violeta-san nos dijo que no había ningún otro camino dentro, y lo confirmamos, pero Uragiri-san nos dijo que había demasiados caminos para orientarse... ¿Y si Uragiri-san…?”
Sin darse cuenta, los ojos de Ranko pasaron de Yōgi a su socio y permanecieron en él por varios segundos, en lo que Kazuma terminaba de hablar.
”¿Pero cómo pudo sacar el maletín y la máscara del ladrón sin que nos diéramos cuenta? ¿Sin que Yōgi-san se diera cuenta? No, no puede ser Uragiri-san. ¡Trabaja para Yōgi-san! Y… Y Yōgi-san confía en él por ello…”
—A-a-así que s-si pudiese llamar a Kyo-san p-para identificar el cuerpo… P-por favor. —Ranko terminó la explicación de su compañero. A diferencia de Kazuma, la de la trenza no podía evitar al cien por ciento que cierto aire de sospecha apareciera en su rostro.
—¡N-no, claro que no por lo del sellado! —Agitó su mano un par de veces —. Es… Violeta-san se ve c-como una mujer fuerte y capaz. Toda una guerrera, con muchas habilidades. ¡E-es versátil con el Doton! T-tal vez… Tal vez pueda aprender mucho de ella, si me lo permite... —El consejo del peliblanco le hizo bajar la mirada un poco. Ya sin el respirador, se le notaría mucho más el rojo de sus mejillas —. S-siento mi reacción. C-creo que… Creo que sí me… deslumbró. Un poco. ¡P-pero no he perdido nuestro objetivo aquí, Kazuma-san!
Terminaría con una amplia sonrisa y un puño a medio alzar.
”¿Deberíamos de mencionar a Violeta-san cuando contemos lo que pasó?”
Al entrar a la tienda, Yōgi les preguntó sobre el maletín. Estaba acompañado de Uragiri. Kazuma fue quien habló primero, y les contó sobre el túnel, el cadáver y la ausencia de oro. Mientras tanto, una idea surcó la mente de Ranko.
”No encontramos a nadie más, sólo a este hombre. Y nadie más entró a la cueva, según Yōgi-san. Nadie excepto… Uragiri-san. Violeta-san nos dijo que no había ningún otro camino dentro, y lo confirmamos, pero Uragiri-san nos dijo que había demasiados caminos para orientarse... ¿Y si Uragiri-san…?”
Sin darse cuenta, los ojos de Ranko pasaron de Yōgi a su socio y permanecieron en él por varios segundos, en lo que Kazuma terminaba de hablar.
”¿Pero cómo pudo sacar el maletín y la máscara del ladrón sin que nos diéramos cuenta? ¿Sin que Yōgi-san se diera cuenta? No, no puede ser Uragiri-san. ¡Trabaja para Yōgi-san! Y… Y Yōgi-san confía en él por ello…”
—A-a-así que s-si pudiese llamar a Kyo-san p-para identificar el cuerpo… P-por favor. —Ranko terminó la explicación de su compañero. A diferencia de Kazuma, la de la trenza no podía evitar al cien por ciento que cierto aire de sospecha apareciera en su rostro.
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