28/08/2020, 00:39
—Y-yo ya… ya e-estoy ansiosa —respondió Ranko, con una risilla—. E-espero que Ayame-san dé lo m-mejor de sí en el resto del torneo. ¡Y-yo lo haré también!
—¡Eso espero! Yo no pienso contenerme, lo siento de antemano si me toca enfrentarme con uno de tus compañeros —se permitió el lujo de bromear.
Ranko le dedicó una inclinación a modo de despedida, y Ayame hizo lo mismo como muestra de respeto. Sin embargo, justo cuando se dio la vuelta para emprender el camino de vuelta, la escuchó volver a llamarla:
—Ayame-san, hay algo…
Parecía titubear, y Ayame se volvió hacia ella, interrogante.
—¿Sí?
Pero Ranko no parecía encontrar las palabras adecuadas. Era como si algo en su interior estuviese retuviéndola, como si estuviese luchando contra algo en su interior.
—Ayame-san no me ha dicho cuándo nos veremos en Notsuba —terminó por decir.
Y a Ayame le dio la impresión de que aquello no era lo que pretendía decir de verdad, pero decidió no presionarla más. Al menos por el momento.
—¡Oh, es cierto! —exclamó Ayame. ¿Cómo había sido tan despistada? Estando como estaban las cosas, una vez terminara el Torneo de los Dojos sería mucho más difícil ponerse en contacto con Ranko. Alzó la mirada al sol, pensativa. Estaban en verano, si calculaba más o menos cuánto podía durar el torneo y le añadía un tiempo extra...—. ¿Qué tal... la primera semana de Descenso?
—¡Eso espero! Yo no pienso contenerme, lo siento de antemano si me toca enfrentarme con uno de tus compañeros —se permitió el lujo de bromear.
Ranko le dedicó una inclinación a modo de despedida, y Ayame hizo lo mismo como muestra de respeto. Sin embargo, justo cuando se dio la vuelta para emprender el camino de vuelta, la escuchó volver a llamarla:
—Ayame-san, hay algo…
Parecía titubear, y Ayame se volvió hacia ella, interrogante.
—¿Sí?
Pero Ranko no parecía encontrar las palabras adecuadas. Era como si algo en su interior estuviese retuviéndola, como si estuviese luchando contra algo en su interior.
—Ayame-san no me ha dicho cuándo nos veremos en Notsuba —terminó por decir.
Y a Ayame le dio la impresión de que aquello no era lo que pretendía decir de verdad, pero decidió no presionarla más. Al menos por el momento.
—¡Oh, es cierto! —exclamó Ayame. ¿Cómo había sido tan despistada? Estando como estaban las cosas, una vez terminara el Torneo de los Dojos sería mucho más difícil ponerse en contacto con Ranko. Alzó la mirada al sol, pensativa. Estaban en verano, si calculaba más o menos cuánto podía durar el torneo y le añadía un tiempo extra...—. ¿Qué tal... la primera semana de Descenso?

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