27/09/2020, 00:38
—¡M-muchas gracias, Violeta-senpai Kazuma-san! ¿D-dónde estaba…? Y Kazuma-san… ¿c-cómo sigue tu herida? —Preguntó la Sagisō a sus compañeros.
— Lo encontré dentro de la cueva en una esquina, no demasiado lejos de la salida. —Explicó Violeta, decidiendo ignorar de momento el hecho de que los genin habían pasado por alto el maletín cuando entraron a la cueva.
Ranko esperó también por la respuesta de Kazuma, antes de pasar a preguntar a su cliente.
—¿E-está todo bien, Yōgi-san?
El hombre había conseguido abrir el maletín, emocionado e ignorando completamente la preocupación de su hermano mientras contaba el dinero.
— Dos mil... cuatro mil... seis mil... ¡ocho mil! ¡Está todo! —Exclamó, mientras cerraba el maletín y lo abrazaba, prácticamente empezando a bailar con él.
Mientras los ojos de Ranko se detuvieron en los de Violeta, que le devolvió la mirada sin saber exactamente lo que estaba pensando la kunoichi, Kyo decidió tomar un pergamino que había en una mesa para dárselo a Kazuma.
— Entregad esto al regresar a vuestra aldea. Supongo que habéis cumplido la misión. —Le dijo, y sus ojos fueron a parar a la herida que tenía el chico en el hombro. El espadachín sabía que la había provocado él mismo, pero todavía era demasiado orgulloso como para disculparse directamente—. Tenemos vendas, si las necesitas.
— Lo encontré dentro de la cueva en una esquina, no demasiado lejos de la salida. —Explicó Violeta, decidiendo ignorar de momento el hecho de que los genin habían pasado por alto el maletín cuando entraron a la cueva.
Ranko esperó también por la respuesta de Kazuma, antes de pasar a preguntar a su cliente.
—¿E-está todo bien, Yōgi-san?
El hombre había conseguido abrir el maletín, emocionado e ignorando completamente la preocupación de su hermano mientras contaba el dinero.
— Dos mil... cuatro mil... seis mil... ¡ocho mil! ¡Está todo! —Exclamó, mientras cerraba el maletín y lo abrazaba, prácticamente empezando a bailar con él.
Mientras los ojos de Ranko se detuvieron en los de Violeta, que le devolvió la mirada sin saber exactamente lo que estaba pensando la kunoichi, Kyo decidió tomar un pergamino que había en una mesa para dárselo a Kazuma.
— Entregad esto al regresar a vuestra aldea. Supongo que habéis cumplido la misión. —Le dijo, y sus ojos fueron a parar a la herida que tenía el chico en el hombro. El espadachín sabía que la había provocado él mismo, pero todavía era demasiado orgulloso como para disculparse directamente—. Tenemos vendas, si las necesitas.
![[Imagen: IMG-20210515-202948-586.png]](https://i.ibb.co/fqtcMG8/IMG-20210515-202948-586.png)
¡Muchas gracias a Nao por el sensual avatar y a Ranko por la pedazo de firma!
Team pescado.